Más de 60 candidatos sin partido que participan en las elecciones, aspirantes mestizos que pueden acceder a curules reservadas para comunidades negras y congresistas elegidos con solo tres mil votos, son algunas de las particulares situaciones que permite la ley que regula la elección de los dos representantes de la circunscripción especial para negritudes.
La Constitución de 1991 reservó cuatro curules en la Cámara de Representantes para que las minorías étnicas tuvieran una representación obligatoria dentro del Parlamento. Desde entonces el Congreso legisló en varias ocasiones para fijar las reglas de juego de la elección de los representantes de las comunidades negras.
En la actualidad, la Ley entrega dos curules para las comunidades afro y establece que los candidatos no pueden postularse por ningún partido político. Deben hacerlo avalados por una organización de afrocolombianos registrada ante el Ministerio del Interior. El movimiento que gana una curul se convierte en partido político con plenos derechos, pero si el congresista quiere reelegirse debe postularse nuevamente por una organización de afrocolombianos y no por su partido. La Ley no describe estrictamente si los candidatos a la curul de la circunscripción o los miembros de los partidos afro deben ser de raza negra.
Las reglas han creado una situación en la que hay decenas de organizaciones afrocolombianas que compiten por las dos curules. En 2006, 23 movimientos con 69 candidatos se repartieron los electores. Los elegidos fueron Maria Isabel Urrutia con 7.700 votos y Silfredo Morales con solo 3.100. La votación total de todos los movimientos apenas llegó a 84.000.
Existe una atomización de organizaciones que afectan la participación y que termina con la elección de candidatos con poca representatividad, según lo explicó José Daniel López, politólogo de la Universidad de los Andes y coautor del Estudio sobre la participación política de la población afrodescendiente. “A diferencia de los indígenas, los afrocolombianos no se han organizado y terminan creando muchos grupos que actúan como franquicias políticas de una etnia. Aquí es donde aparecen candidatos deportistas, actores y reinas de belleza buscando avales sin tener una verdadera trayectoria en las comunidades, sin tener una verdadera representación”, señaló el politólogo.
López agrega que inclusive no importa si los candidatos son negros, mestizos o blancos, si en realidad tienen una verdadera representación de las comunidades afro.”La ley establece que la afrocolombianidad es una situación de auto reconocimiento, que debe venir de las mismos grupos sociales. Lo importante aquí es que en realidad los aspirantes representen los intereses de la comunidad” dijo el autor del estudio.
Muchas veces los políticos que buscan las curules son líderes afro, pero pertenecen más a la maquinaria de los grandes partidos que a las bases de los movimientos, según le explicó a Votebien Leonardo Reales, coordinador del comité de derechos humanos de la organización de afrocolombianos Cimarrón. Reales agregó que la baja representación se debe a la cantidad de movimientos, que reflejan la falta de unidad y de identidad del pueblo afrocolombiano. “La educación que recibimos es totalmente euro céntrica y no permite que las comunidades reconozcan elementos culturales comunes africanos”, concluye Reales.
La representante María Isabel Urrutia, del movimiento Alianza Social Afrocolombiana, ASA, le dijo a Votebien que los efectos que tienen las reglas de juego no terminan en la falta de representación. Urrutia explicó que la mayoría de las organizaciones son pequeñas y muy permeables a la llegada, no solo de personas ajenas a las comunidades afro, sino a la infiltración de políticos relacionados con grupos ilegales. La representante señaló el caso del alcalde de Carepa, Antioquia, Arnulfo Peñuela Marín, quien llegó al poder avalado por el Movimiento Afrocolombiano y terminó en la cárcel por nexos con paramilitares.
El presidente del Movimiento Afrocolombiano, Marcel Echeverry, le dijo a Votebien que el Alcalde de Carepa es el único caso de un candidato avalado por el movimiento con vínculos con paramilitares. “En su momento estudiamos su hoja de vida y no encontramos que tuviera investigaciones pendientes,” señaló Echeverry. El presidente del movimiento aclaró que el representante Silfredo Morales, quien fue elegido con el aval de su grupo político y permaneció en la cárcel varios meses, fue vinculado por un proceso de corrupción y no por vínculos con paramilitares. Echeverry también dijo que Morales se retiró del partido desde hace más de dos años y actúa por su cuenta en el Congreso.
Un candidato a la circunscripción de negritudes que es señalado por su cercanía con políticos investigados por la parapolítica es Heriberto Arrechea, del Movimiento Popular Unido, un apéndice político del partido ADN en Cali. Arrechea le dijo a Votebien que no puede negar su cercanía política con el ex senador Juan Carlos Martínez, investigado por vínculos con los paramilitares. El candidato señaló que Martínez está demostrando su inocencia ante la justicia y que su hoja de vida es pública para que la investiguen. “No se puede pre juzgar a toda la gente de este movimiento. De aquí salieron personas que ahora están del otro lado de la política como María Isabel Urrutia que fue avalada por MPU hace ocho años,” explicó Arrechea.
De manera similar respondió Rufino Córdoba, senador del partido Colombia Democrática, quien renunció a su movimiento político para buscar una curul de la circunscripción de negritudes en la Cámara. “Soy amigo personal de los senadores de mi partido que están siendo investigados. Hay que esperar las decisiones que tome la justicia, pero en mi caso es imposible pensar que una persona como yo, que apenas consiguió 3.750 votos, se haya apalancado con grupos ilegales,” explicó Córdoba.
Aunque al parecer los problemas que tiene la elección de los representantes por la circunscripción de negritudes son muchos, las fuentes contactadas por Votebien coincidieron en señalar que las curules deben mantenerse como un mínimo de participación. Además, señalaron que la solución a la baja representación es una reforma que fortalezca los movimientos afrocolombianos y una mejor organización dentro de las comunidades negras que permitan tener menos y mejores partidos políticos.
Votebien