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Vigilan gastos de campañas electorales

Las crecientes denuncias de excesos en la financiación en campañas de candidatos al Senado y la Cámara obligaron a que el Gobierno fortaleciera una unidad especial de denuncias electorales, conocida como Uriel.
Febrero 1 de 2010
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Pocas veces en la historia electoral del país las alarmas por la violación a los topes de financiación en las campañas al Congreso de la República se habían prendido tan rápido como en esta oportunidad.

 

Los rumores, que luego se concretaron con denuncias concretas por la Misión de Observación Electoral (MOE), arrancaron en noviembre pasado, cuando la Registraduría Nacional abrió por espacio de diez días la inscripción de cédulas.


En esa ocasión las denuncias del MOE permitieron identificar que en el área metropolitana de Barranquilla se realizó el llamado ‘trasteo electoral’: llevar electores de un lugar a otro.

 

Aunque hubo una atención oportuna del Consejo Nacional Electoral, que días después canceló varios registros de cédulas, la llamada ‘feria del billete electoral’ empezó a rondar a lo largo y ancho del país.

 

La violación a los gastos de campaña no sólo se queda en la compra del voto del elector, tal y como lo denunció  hace dos semanas el senador liberal Juan Manuel Galán, quien dijo que se está orquestando la modalidad de que a las personas les pagan cien mil pesos, les dan cincuenta mil por adelantado, les retienen la cédula el día de las elecciones, y, un día después, luego de verificar que sí hayan votado, les entregan el resto del dinero.

 

Otra modalidad de la ‘feria del billete’  es la compra de líderes políticos, los cuales cambian de respaldar un candidato, de un momento a otro, porque les ofrecen dinero.

 

Así le pasó a Carlos Mario Montoya, candidato al Senado por el Partido Conservador. A su correo electrónico le llegó una carta en la que un dirigente político renunció a darle su apoyo porque "su campaña, doctor Carlos Mario, no atiende los requerimientos económicos de la misma, en nuestra región".

 

En la misiva, el líder afirma que "ya he tenido varias propuestas (...) en donde me han ofrecido para colaborarles en su campaña al Senado y Cámara la suma de un millón por cada mes que falta. Lo mismo a mis líderes populares de barrio o de pueblos, la suma de 300.000 pesos a cada uno, por cada mes".

 

La situación, para el candidato conservador, es tan común como preocupante. "Hay miembros de campañas que se pasan para otra porque les están poniendo sueldos de dos millones y medio de pesos, o los están vinculando a algunos cargos en entidades públicas. Los únicos que no saben o no se dan cuenta son los organismos de control", dice Montoya.

 

John Freddy Toro, candidato a la Cámara por el Partido Liberal en Antioquia, dijo que "conozco a un líder de Medellín a quien busqué para que me diera su apoyo y fue demasiado tarde, porque me dijo que le habían dado moto y beca en una universidad. Es muy doloroso. Uno no tiene cómo competir con los que entregan salarios, becas y motos. La preocupación es que la política no se gana con terreno sino con plata".

 

Augusto Posada, candidato a la Cámara por el Partido de La U, dice haber pasado también por situaciones similares. "En el Bajo Cauca y en Urabá  ha habido una importación de ciertos congresistas de la Costa, que están ofreciendo dinero a los líderes y a los concejales. La suma depende de la negociación".

 

El juego va de lado y lado. No sólo hay candidatos que compran líderes con pagos mensuales o contratos en administraciones públicas, sino quienes aprovechan los votos que han cultivado por años para venderlos.

 

"Hay campañas que me han pedido 150 millones de pesos para darme su apoyo. Uno dice que no, la relación termina ahí y luego uno los ve tocando las puertas en otras campañas", dijo Carlos Mario Montoya.

 

Más denuncias

 

En Santander, la MOE también advirtió  una situación de gastos exagerados de campaña. El padre Eliécer Soto Ardila, coordinador de la MOE para la región del Magdalena Medio, dijo que se tienen registros de personas que sufragan fuera de sus municipios respectivos: “Para nadie es un secreto que varias personas inscribieron sus cédulas en municipios vecinos, por ejemplo, a Cimitarra y Puerto Berrío los separa un puente. Lo mismo ocurre entre Barrancabermeja y Yondó. Esto hace presumir que si ya se presentó podría volver a suceder, más cuando ya pasaron las inscripciones de cédulas y se registraron denuncias en algunos municipios”.

 

En Bolívar, aunque no hay denuncias concretas en el momento, desde finales de año el rumor es que la campaña de Julio Alonso López, quien es candidato del PIN al Senado y es hijo de la conocida Enilse López ‘La Gata’, está repartiendo dinero, mercados y otras prebendas a los electores, en particular en el municipio de Magangué, en donde tiene su fortín electoral.


Sin embargo, el representante a la Cámara por el PIN, Dairo Bustillo rechaza esos comentarios y las denuncias del senador Galán. Explicó que para ser candidato al Congreso por el PIN se debe pasar por los filtros que tienen las leyes colombianas y cumplir con los requisitos exigidos.

 

El también representante por el PIN Fernando Tafur, le dijo a El Universal que "en ningún momento negociamos ni somos comerciantes de votos, lo que hacemos es servirle a la comunidad. Por eso nos acompañan en las elecciones a las diferentes corporaciones en las que el PIN hace presencia".

 

En Caldas también está el rumor de la ‘feria del billete’, pero a diferencia de otras regiones no es claro cuál candidato estaría ofreciendo dinero. Según dicen algunos candidatos, se estaría pidiendo hasta mil millones para poder entrar en un tarjetón.

 

En el Tolima los dirigentes políticos también expresaron su preocupación por los llamados ‘ríos de dinero’. "El que gasta mucho en campaña, poco hace en las elecciones", son algunas de las conclusiones de los políticos del Tolima, quienes, pese a la sentencia tradicional, se encuentran preocupados por los ‘ríos’ de dinero que algunos movimientos manejan en el departamento.

 

Al parecer hay aspirantes que utilizarían la ‘compra’ de conciencias a cambio de votos, mientras que otros malgastan el dinero en ‘pomposas’ campañas, multitudinarias caravanas, vuelos en helicóptero hacia los diferentes municipios, centenares de pasacalles y decenas de sedes políticas en las ciudades.

 

"Algunos trabajamos hasta cinco veces más de los que tienen dinero porque no tenemos la misma maquinaria que ellos", dijo Jaime Yepes, aspirante a la Cámara de Representantes por el Partido de La U.

 

Juan Mario Laserna, aspirante al Senado de la República del Tolima, dijo que son "preocupantes estos chorros de dinero en torno al Senado, donde el 60 por ciento de los tolimenses votan por aspirantes de otra región. Con respecto a eso, el Tolima está lleno de gente que terminan siendo líderes de estómago, eso le deja a la gente la lechona y el licor, pero al otro día queda el guayabo y la verdad es muy grave, porque la gente que compra votos es aquella que no tiene ningún compromiso por la comunidad, piensa que al comprar los sufragios ya pagaron su deuda con la sociedad y por eso lo que hemos hecho es un trabajo de análisis, de conocimiento y en el que llevamos casi un año de haber recorrido el departamento, y no salir el último mes a comprar los votos y salir elegidos".

 

Rosmery Martínez, congresista y aspirante a la Cámara, manifestó que "se presume que hay campañas muy acaloradas del dinero, no lo puedo corroborar, pero sí parece que viendo la oportunidad de que en el Tolima ninguno vamos al Senado, han llegado al departamento muchos jerarcas de la política que no se hicieron con sentimiento y trabajo".


Colprensa