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¿Al Cesar lo que es del Cesar?

Los senadores cesarences que fueron elegidos hace cuatro años perdieron sus curules por parapolítica y el departamento se quedó sin representación en el Senado. Nuevos políticos profesionales y aspirantes de otros departamentos se les metieron al rancho a competirles, y no hay votos para tanta gente.
Febrero 15 de 2010
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¿Al Cesar lo que es del Cesar?

Los de siempre


Cuando Álvaro Araujo Noguera salió de la cárcel hace siete meses, los medios locales de Valledupar salieron a decir que había vuelto al ruedo el viejo toro de la política. En la emisora de la familia, Radio Guatapurí, Araujo dijo que iba a recoger las banderas de Alas, uno de los partidos minoritarios que él ayudó a fundar, y que convocaba a todos los copartidarios para volver a hacer política en ese partido.

 

“En la región la parapolítica fue la aplanadora, eso no hay que negarlo”, reconoce Araujo Noguera. Muchos de los políticos que originalmente habían salido de Alas, según comenta Araujo, como Carmen Cecilia Gutiérrez Mattos, Fredys Socarrás o Fernando de la Peña terminaron en otros partidos como el de la U o el PIN y se quedaron en ellos. Gutiérrez cuenta con el apoyo de la familia Mattos, una de las más tradicionales de la región para repetir en la Cámara por la U. Socarrás va por una curul del Senado en representación del partido de la U. Y De la Peña, también quiere repetir con el aval del PIN y el respaldo del negocio del chance de Valledupar, pues uno de los socios del lucrativo negocio en el departamento es su hermano. 

 

Ante la fuga de los pocos políticos que les quedaron en la región Alas tuvo que armar listas nuevas a la Cámara con candidatos que no tienen mucha trayectoria política y cuyo promedio de edad no supera los 40 años. Entre ellos están Ricardo Castro, un ganadero y ex gerente del Megabanco de Valledupar y primo del ex alcalde de Valledupar Ciro Pupo Castro. Otro de los candidatos de Alas es Omar el “Neko” Gómez, quien se quemó cuando aspiró a la Asamblea. Gómez es primo de la ex alcaldesa de Codazzi, Lourdes Rueda, quien al parecer es cercana a Álvaro Araujo Castro, el hijo del viejo dirigente político, acusado de vínculos con la parapolítica por la Fiscalía, con petición de absolución por la Procuraduría, y en espera de la sentencia de la Corte Suprema.

 

La idea de presentar caras nuevas en Alas obedece a una necesidad de que el partido limpie su imagen que quedó maltrecha luego de que dos de sus figuras más prominentes, el propio ex senador Araujo Castro y el ex gobernador Hernando Molina Araujo resultaran enredados con la parapolítica. La Corte le dio libertad provisional a Molina por haber cumplido las tres cuartas partes de la pena que le correspondería, de resultar condenado.

 

Otra de las familias políticas que habían hecho carrera en la región era la de los Gnecco. Pepe Gnecco fue senador y Lucas Gnecco gobernador dos veces. Al primero le archivaron una investigación por parapolítica el año pasado, pero el ex gobernador Lucas fue condenado a 24 años de cárcel por la suscripción irregular de millonarios contratos. También ha sido condenado por el delito de constreñimiento al elector. La familia quedó al margen de la vida política por unos años pero ahora volvieron a aparecer en el panorama con la candidatura de José Alfredo Gnecco, quien al parecer cuenta con la bendición del ex senador Mauricio Pimiento (condenado por parapolítica) y quiere llegar a la Cámara por el partido de la U. Otra Gnecco que aspiraba era Luz Marina, pero el Partido Liberal le negó el aval.

 

Alfredo Cuello Baute, conocido como Ape, es otro de los herederos de los clanes políticos cesarenses que quiere repetir en el Senado por el partido Conservador y ha montado una impresionante campaña en todo el departamento. A Cuello Baute le abrieron una investigación preliminar por presuntas irregularidades cuando ejerció como presidente de la Cámara y le acaban de cerrar otra por posibles nexos con el paramilitarismo. Ape es hermano de Manuel Guillermo Cuello Baute, el ex superintendente de Notariado y Registro que fue condenado a prisión por corrupción en el escándalo en el que él mismo denunció que el gobierno le pidió premiar a los congresistas que votaron a favor de la reforma constitucional para permitir la primera reelección de Uribe otorgándoles cuotas en notarías.


 
Ape Cuello cuenta con el apoyo de su tío Rodolfo Campo, actual director nacional del Incoder, y de su primo hermano, el contralor delegado en lo social, Esteban Cuello Campo. También se dice que tiene el apoyo de algunas de las alcaldías conservadoras del departamento y el respaldo del actual alcalde de Valledupar porque Ape Cuello lo apoyó en su campaña. Uno de los candidatos a la Cámara que va en llave con Ape es Juan Manuel Campo Eljach, también sobrino del director del Incoder.

 

Los nuevos

 

Con muchos de sus políticos envueltos en escándalos y luego del proceso de desmovilización paramilitar, muchos cesarenses anhelaban una renovación política y por eso para las elecciones locales de 2007, eligieron al actual gobernador Cristian Moreno Panesso.

 

Moreno marcó una distancia rotunda con los grupos armados y con la clase política tradicional de la región. Había mucha expectativa cuando empezó su gobierno pero ha tenido muchas dificultades en su gestión y esto podría mover el péndulo de la política departamental de nuevo hacia los herederos de la política tradicional en el departamento.

 

Es vox populi en Valledupar que un candidato muy afín al gobernador es Félix Valera, quien aspira al Senado por el Partido Verde de los tres ex alcaldes bogotanos, el mismo partido con el que jugó hace tres años el gobernador Moreno. “Yo represento a los profesionales que están reclamando espacios y que vienen de la clase media”, dice Valera, un administrador de empresas y abogado.

 

La otra figura cercana  al gobernador es el candidato a la Cámara Yensi Acosta, quien juega con el partido Conservador y de quien hay una enorme valla justo en frente del edificio de la Gobernación en Valledupar.

 

Los candidatos y seguidores de estos nuevos políticos afirman que para ellos es difícil hacer política en el departamento y competir contra las estructuras y maquinarias de los políticos de tradición que aunque pongan caras nuevas a través de herederos o amigos, tienen todavía mucho poder.

 

Para enturbiar más el ambiente, empezó a circular hace 20 días un panfleto en el que advertían que iban a matar a varias personas relacionadas.  El primero de los 19 nombres de la lista negra era el de Sergio Tovar Pupo, el hermano de Jorge 40, a quien asesinaron el pasado 24 de diciembre. Otros nombres en la lista son el de Mauricio Pimiento y Poncho Zuleta. Al final el panfleto anunciaba: “a su debido tiempo la sociedad vallenata conocerá los pormenores de lo que será llamado ‘el exterminio del barrio Novalito’(un barrio de gente adinerada de Valledupar).

 

La amenaza no iba firmada por ninguno de los grupos armados que tienen presencia hoy en el Cesar: los Rastrojos, los Urabeños (también conocidos como las Autodefensas Gaitanistas) o el frente 41 de las Farc y todavía es una incógnita de quién puede estar detrás.

 

Según Juan Carlos Gamboa, de la Defensoría del Pueblo en Valledupar, es poco probable que los grupos armados (Rastrojos, Urabeños y Farc) vayan a incidir en estas elecciones a punta de fusil. Si lo hacen, será a través del poder económico que les da el narcotráfico y sus empresas fachada. 

 

Los de afuera

 

El otro factor en juego en la campaña son los candidatos nacionales que han venido a pescar votos en el departamento.  “Hay demasiados candidatos pero no todos son del Cesar y eso es muy grave”, dice con preocupación el ex senador y ex gobernador liberal Pepe Castro. 

Uno de los candidatos más fuertes es el aspirante al Senado por el PIN, Juan Bernardo Ariza Restrepo, quien fue el gerente de Sol Salud en Valledupar. Aunque Ariza es del Cesar, detrás de su campaña está el político santandereano Luis Alberto Gil (preso investigado por parapolítica) y sin haber tenido antecedentes en política, su campaña se extiende de la Guajira al Atlántico. La otra campaña que hace presencia en el Cesar es la de la esposa de Gil,  Doris Vega. También se ven vallas en Valledupar de Manuel Mazenet (ex secretario del gabinete del ex gobernador del Magdalena, Trino Luna, condenado por parapolítica), Karime Mota Morad, Alvaro Ashton, Fuad Rapag, entre otros. La lista de políticos que se metieron al rancho del Cesar es larga y sus campañas son poderosas.

 

Ante este panorama surgen varias preguntas: ¿Podrá el Cesar volver a recuperar el espacio que tenía anteriormente en el Congreso con candidatos del departamento? ¿Serán los nuevos representantes los herederos de la clase política tradicional que se alió con el paramilitarismo o ha estado involucrada en escándalos de corrupción? ¿Qué tanto apoyo popular lograrán los candidatos de la nueva clase política que no tiene el poder de la maquinaria tradicional? Le corresponde a los cesarenses tomar la decisión sobre el tipo de representación que quieren tener en el parlamento colombiano cuando acudan a las urnas el próximo 14 de marzo.


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