NoticiasHay una amenaza que avanza lentamente por el Huila y que podría afectar las elecciones al Congreso el próximo 14 de marzo. Los campesinos del Departamento están bravos y por eso están llamando a un paro masivo que comenzará el 10 de marzo. A las 12 pm de ese martes ocuparán con todas sus familias las vías, convirtiéndose en un gran tapón humano que dejará desconectando al sur occidente colombiano del resto del país.
Los que conocen al movimiento campesino del Huila saben que hablan en serio. Los ex presidentes Pastrana y Samper vivieron paros similares hace una década y tuvieron que ceder ante sus exigencias. "En la historia del movimiento campesino del Huila todo ha sido muñequeado", dice Orlando Fernández, un campesino que tapa sus canas con un gran sombrero y es presidente de la Asociación Agropecuaria del Huila. Fernández fue protagonista de esos paros en los 90 y con orgullo dice que así lograron salvar a 43.000 familias campesinas que estaban ahogadas en deudas.
Diez años después, los campesinos del sur dicen que están nuevamente ahogados porque los precios de los alimentos se han ido a pique. En un año, la carga de arroz pasó de 170.000 pesos a 93.000. La arroba de ganado que costaba 80.000 pesos, ahora vale 50.000 y la caja de granadilla que antes tenía un valor de 40.000 pesos cuesta hoy 7.000. "Así quien sobrevive", dice Fernández.
Por eso presentaron un pliego de peticiones el pasado 20 de Noviembre ante el Secretario de Agricultura del departamento, Manuel Macías, y dirigido al Gobernador, al Ministro de Agricultura y al Presidente. Advertían que si el gobierno no les daba una respuesta pronta harían un gran paro con 80.000 campesinos el 17 de febrero de 2010.
Entre las peticiones de los campesinos está que el gobierno fije los precios de sustentación de lo que producen, fortalecer el Fondo de Solidaridad Agropecuaria del Huila que está sin fondos, condonar la deuda que tiene la asociación con Finagro, y descentralizar la aprobación y desembolso de créditos del Banco Agrario. También piden rebajar el impuesto predial para los bienes rurales, pues muchas familias no están en capacidad de pagarlo. "A punta de impuestos nos están desplazando", dice Fernández.
El Secretario de Agricultura Macías le dijo a Votebien que desde la reunión que tuvieron en noviembre, la Gobernación sí le ha dado respuesta a cada uno de los puntos de la petición y que se comprometieron a coordinar una reunión con Finagro para ver si se podía buscar una solución para los campesinos que han sido ya embargados, pero que lamentablemente esta reunión no se había dado.
Los campesinos creen que no les han dado respuestas claras, y el 2 de febrero, en asamblea con representantes campesinos de los 37 municipios del Departamento, decidieron postergar la fecha de paro para el 10 de marzo, buscando ejercer una mayor presión por la coyuntura electoral.
La Gobernación los citó el próximo lunes 8 de marzo a una nueva reunión para evitar que la amenaza se cumpla. “Considero que el sector agropecuario vive una situación muy difícil por el verano tan intenso, y que esta situación debe ser afrontada por el gobierno nacional, pero no comparto este tipo de medidas de los campesinos. Se están aprovechando de un momento coyuntural”, dijo Macías a Votebien.
“El gobierno es el que decide si nosotros hacemos paro o cuando lo levantamos, pero vamos a parar hasta que podamos hablar con el interlocutor que es. Nosotros queremos hablar con el dueño del circo, no con los payasos”, dice Fernández.
El secretario Macías dice que el Ministro de Agricultura ya está al tanto de la situación y que además cuando el Presidente viaje a Neiva el domingo a realizar uno de sus concejos comunitarios, Fernández está planillado para hablar a nombre de los campesinos del Huila sobre la situación que viven.
Los peligros del paro
Hay 669,687 huilenses habilitados para votar en los próximos comicios electorales pero muchos de ellos perderían la oportunidad de ejercer su derecho al voto si el paro se hace y se mantiene hasta el día de elecciones. "El objetivo del movimiento campesino no es impedir las elecciones, nuestro movimiento es pluralista y no nos vamos a meter con las mesas de votación ni nada de eso. El gobierno es el que tiene que tomar la determinación y asegurarse que la gente vote y pueda votar en cualquier parte así esté el paro", dice Fernández.
Sobre la amenaza del paro campesino, el registrador en el Huila, Humberto Carrillo, le dijo a Votebien que por el momento no se va a dar permiso para traslados de mesas de votación. Añadió que a través de unos comités con la policía, el ejército, y otros organismos de control se ha definido la estrategia de seguridad para las elecciones en el departamento, y que le corresponde a las fuerzas de seguridad controlar la situación de orden público.
El comandante de la policía del Huila, Flavio Mesa Castro, le dijo a Votebien que han hecho varias reuniones de coordinación con la Gobernación, la Procuraduría regional y provincial, y el Ejército para hacerle seguimiento a la protesta. Haya paro o no, la policía está lista para cubrir las 1.715 mesas de votación del departamento para prevenir cualquier problema y se tiene previsto que el ejército sea el que vigile el sector rural y las vías de ingreso a Neiva que sería donde se taponaría el paso estratégicamente.
La influencia de la guerrilla
"El paro que se está organizando corre peligro porque es muy factible que la guerrilla se aproveche de esta ocasión para buscar retaliación luego de la muerte de alias El Paisa, el más temerario comandante de las FARC en esta región", dice Olmo Guillermo Liévano de la Misión de Observación Electoral en el Huila.
"No desestimamos que eso pueda suceder pero tampoco podemos estigmatizar esta acción de los campesinos", dijo el comandante Mesa sobre la posible infiltración de las FARC y añadió que la fuerza pública tomará acciones para "neutralizar la intención de grupos armados al margen de la ley y delincuentes que quieran aprovecharse de la ocasión".
Los dirigentes del paro son conscientes de que la guerrilla puede aprovechar esta oportunidad y añaden que campesinos han sido amenazados y han sufrido la represión del gobierno que los acusa de tener vínculos con la guerrilla. "Si hubieran podido comprobarlo nos habrían metido ya a la cárcel, y nosotros no tenemos nada que esconder. Si llegan los guerrilleros los sacamos nosotros mismos porque no queremos la ayuda de ellos. Somos una organización democrática y queremos defender es a los campesinos. Los objetivos nuestros son muy distintos a los de la guerrilla," dice Fernández.