Democracia en Juego
A la carrera por una curul en la Cámara de Representantes se presentaron veintidós candidatos por ocho partidos y movimientos políticos. Para el Senado se presentaron cinco, y cuatro son mujeres. En la contienda electoral están representados los partidos Liberal, Conservador, Alas, Verde, Integración Nacional (PIN) y de la U, así como los movimientos Compromiso Ciudadano por Colombia, Apertura Liberal y Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), algunos de los cuales están conformados por las familias políticas de la región, pero otros son candidatos nuevos que se están lanzando al ruedo por primera vez.
El reto para quien salga elegido es complejo, si se tiene en cuenta que este departamento está considerado por la organización Transparencia por Colombia como uno de alto riesgo en materia de corrupción en todo el país.
Además, sus indicadores sociales son dramáticos: el nivel de pobreza llega al 78,5%; las coberturas de acueducto y alcantarillado siguen muy por debajo del promedio nacional, 25% y 12% respectivamente; tienen la mayor tasa de analfabetismo, que se sitúa en el 14%; y de acuerdo con estudios de la Universidad Nacional, su índice de desarrollo humano es del 0.674, siendo uno de los más bajos en Colombia y se asemeja, según un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, a los que se presentan en el África Subsahariana. Adicionalmente, el último Informe anual de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos advierte que este departamento fue uno de los más impactados por el desplazamiento forzado provocados por grupos armados ilegales surgidos del proceso de desmovilización de organizaciones paramilitares.
“Nosotros creemos que soplan vientos de renovación”, dice el sacerdote Napoleón García, de la Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó y actual coordinador regional de la Misión de Observación Electoral (MOE). Esa percepción optimista del futuro político del Chocó surge a partir de la detención de los Representantes a la Cámara Odín Sánchez Montes de Oca y Edgar Ulises Torres, ocurrida en septiembre del año pasado por decisión de la Corte Suprema de Justicia. “Ambas detenciones dejan sin cabeza a los dos bloques políticos más representativos del departamento, el Movimiento de Integración Regional (MIR) de Edgar Ulises Torres Murillo, y el Movimiento Liberal Popular (MLP), de Odín Sánchez Montes de Oca”, precisa el sacerdote.
Pero no son las únicas decisiones que afectan a los políticos dominantes del Chocó. Se espera que en las próximas semanas la Corte Suprema de Justicia defina el futuro de Patrocinio Sánchez Montes de Oca, actual gobernador del departamento, quien está siendo procesado por el delito de peculado culposo, mientras ejerció como alcalde de Quibdó entre 2001 y 2003. Se le responsabiliza de haber pagado dos veces una cuenta por más de 400 millones de pesos a aseguradoras del régimen subsidiado de salud. Tanto la Fiscalía como la Procuraduría pidieron hace varios meses su condena.
La política “en cuerpo ajeno” también es algo que se ve en el Chocó. “Insisten en retener el poder que han cultivado durante años y para ello se han valido de diversas alternativas, entre ellas postular a sus familiares como candidatos al Congreso”, advierte una analista política local, que pidió la reserva del nombre.
Astrid Sánchez Montes de Oca, una abogada de la Universidad de la Sabana, es la heredera del proyecto político de la familia Sánchez Montes de Oca. Ella aspira al Senado de la República por el Partido de la U en reemplazo de su hermano Odín, quien llegó a ser vicepresidente de la Cámara de Representantes.
El otro gran barón electoral, Edgar Ulises Torres Murillo, quien integró la Comisión de Acusaciones de la Cámara, ha perdido a varios de sus copartidarios debido a líos con la justicia y a sus decisiones, pero su hijo, Edgar Torres Mosquera, espera alcanzar la curul que dejó vacante su padre con el aval del partido Alas.
“Son dos proyectos que evidencian las ansias de poder de los barones electorales del Chocó”, dice la analista consultada.
Pero el costo político que han tenido que asumir las dos familias políticas regionales ha sido alto. Esto se siente en la zona norte de Quibdó, donde se concentran los barrios con mayores niveles de pobreza de la capital chocoana y que ha sido un fortín de los Sánchez Montes de Oca en el pasado. “Los sectores populares ya no les reconocen autoridad a ellos, ya no tienen tanta aceptación”, reconoce Joaquín Rivas, un pequeño comerciante de la zona. “Ahora entran más políticos a plantear sus ideas, lo que es bueno, pues se conocen otros puntos de vista”.
De la misma manera algunos “capitanes”, que son quienes trabajan en las comunidades para conseguir votos, se rebelaron contra sus “jefes”, promovieron disidencias y buscaron nuevas opciones políticas, incluso en partidos y movimientos con los cuales rivalizaron en el pasado.
“Tal recomposición política ha significado alianzas muy extrañas”, dice un joven profesional que trabaja para una de las campañas. “Por ejemplo, el ex gobernador Juan B. Hinestroza, quien ha sido de la corriente liberal, se alió con los conservadores; y un conservador de tradición, como Ismael Aldana, quien ocupó la curul que dejó libre Odín Sánchez Montes de Oca, aspira llegar al Congreso de la mano del Partido de la U”.
El sacerdote García ve en ese tipo de alianzas un signo de desintegración de los grandes grupos políticos del Chocó y una recomposición de fuerzas. “Tiene de bueno que hay mucha gente participando en la contienda electoral, de malo, la baja representatividad”.
Sin embargo, esa supuesta desintegración no se ha traducido en un ambiente electoral más libre para los ciudadanos. La desconfianza en los políticos tradicionales alteró la dinámica de las transacciones que históricamente se daban a cambio de votos. “La gente tenía confianza en el político y votaba sin pedirle un peso, porque sabían que cuando estuviera en el gobierno haría algo por la comunidad, pero subía y no pasaba nada. Entonces la gente comenzó a desconfiar y a exigirle que le diera algo antes de las elecciones. Hay algunas comunidades que piden obras; otras, dinero. Se pasó entonces de escuchar los planteamientos a decir ‘si no me dan nada, yo no voto’ y eso es muy grave”, afirma la analista consultada.
Adicionalmente, en el Chocó se habla también, informalmente, de la participación e influencia de funcionarios de la Alcaldía y la Gobernación, ambas bajo la influencia del clan Sánchez Montes de Oca. “A varios políticos de la oposición les han impedido colocar vallas en algunas terrazas de maestros por ejemplo, porque si lo aceptan pueden ser trasladados como castigo e, incluso, perder su trabajo; otros más comprometen su voto con sectores alternativos, pero no se atreven a manifestarlo públicamente y mucho menos a colocar un afiche en las fachadas de sus casas”, narra una líder barrial, quien por esas mismas razones pidió no ser identificada.
Las nuevas caras
Entre el positivismo de unos y el pesimismo de otros, surgen figuras como la Wilman Yurgaky Ledesma, oriundo del municipio de Tadó y aspirante por el Partido Conservador. Entre analistas locales chocoanos y algunas redes sociales en Internet hay consenso que este médico, con más de 20 años de experiencia y estudios en dirección y gestión de servicios de salud, es un político a destacar en la actual campaña electoral. “Tiene un discurso social que ha calado en la gente”, opinan algunos observadores del mundillo político chocoano.
De otro lado, los jóvenes quibdoseños que buscan entre las candidaturas referentes de transparencia, consideran que la renovación política chocoana estaría representada por la candidata al Senado por el Movimiento Compromiso Ciudadano por Colombia, Betty Eugenia Moreno Moreno. “Creemos que ella podría impulsar propuestas significativas que impacten social y culturalmente al Chocó”, afirma Wilton Rentería. Si bien ha sido funcionaria en pasadas administraciones a nombre de grupos políticos tradicionales, este joven destaca en ella la labor que realizó durante su paso como directora regional del SENA y el énfasis que le pone al tema de la educación, aspecto que responde a la línea política del jefe del Movimiento, el candidato presidencial Sergio Fajardo Valderrama.
Luis Omar Palomeque Parra, un distribuidor minorista de pescado, admite que votará el próximo domingo, pero aún no sabe por quién: “como se han lanzado tantos, entonces tengo que escuchar los planteamientos de unos y otros”.
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Reporteros de Colombia es una iniciativa de Medios para la Paz, la Pontificia Universidad Javeriana y el Cinep-Programa por la Paz. Agrupa periodistas de varias regiones del país comprometidos con el cubrimiento responsable del conflicto armado y los esfuerzos de construcción de paz en Colombia. www.reporterosdecolombia.net