Democracia en Juego
Los votos ‘devotos’
En Santander y su área metropolitana los comicios no fueron tan normales como aseguraron las fuentes oficiales. Los ciudadanos denunciaron compra de votos.
Mientras en las emisoras y canales de televisión locales los mandatarios hacían alarde de una jornada electoral tranquila y sin novedades, en los rincones más populares de Bucaramanga se compraban votos de diversas formas.
Son lo que se llaman los ‘votos devotos’. Es decir, los votos que obtienen muchos candidatos garantizando transporte, almuerzo o dinero en efectivo a los electores, que por lo general viven en las zonas más pobres de la capital.
Aunque nadie se atreve a contarlo y menos a denunciarlo con nombre propio, Votebien recorrió algunos sectores populares de la ciudad donde varios ciudadanos advirtieron irregularidades. En Ciudad Norte, la zona más pobre de Bucaramanga, fueron comunes las denuncias sobre compra de votos y proselitismo.
“Mire, afuera hay un tipo alto que paga a $20.000 voto. Le dice a la gente que vote por René Garzón, candidato a la Cámara por el partido Cambio Radical. Tenía un chaleco, haciéndose pasar por prensa, pero era de esa campaña”, dijo uno de los ciudadanos que votó en el Colegio Maiporé, en el barrio Kennedy.
Garzón lo negó. “Inclusive no pasé por ningún puesto de votación, estuve fue en mi apartamento. La gente conoce como yo hago política. No tenemos los recursos para comprar un voto. No sé quien se puso a decir eso. Creo que a mucha gente le duele mi liderazgo, porque yo me crié en el barrio Kennedy”, dijo luego a Votebien.com.
En ese mismo punto, que concentraba 42 mesas de votación y donde votaban al menos 400 personas por mesa, otros advirtieron publicidad política indebida. “A menos de 100 metros de los puestos de votación, la campaña de Honorio Galvis (candidato al Senado por el Partido Liberal) estaba entregando publicidad. Yo vi cuando la policía les puso un comparendo, porque se cambiaron de una casa a otra, igual de cerca a los puestos, para hacer propaganda y utilizando computadores”, contó una vecina del barrio Kennedy.
Honorio Galvis dio su versión. “La verdad fuimos nosotros quienes interpusimos una denuncia ante la mesa de justicia y paz, de la policía, porque la autoridad entró a la casa de un ciudadano que estaba ofreciendo información de servicio a la comunidad. Yo a ese ciudadano no lo conozco, no sé si votó por mí. Él lo que estaba haciendo era decirle a la gente en qué mesas estaban registrados, porque en los puestos de votación había muy pocos computadores”.
En el Café Madrid, una zona que alberga a personas destechadas y en situación de desplazamiento, sucedió una escena patética: “Aquí una señora le preguntó a un jurado de votación que si al final le entregaban la boleta para la rifa de la moto… No quiso decir el partido ni el candidato, pero que eso le habían dicho afuera”, dijo un jurado que prefirió reservar su nombre.
En las calles polvorientas de lo que alguna vez fueron los rieles y las bodegas del ferrocarril, los volantes y el olor a sancocho eran comunes. “Pregúntele a la señora que está allá, que es la de los almuerzos. Hay que votar por Honorio Galvis y su llave, ‘mamá’ Elisa Domínguez”, comentó una habitante de El Ferrocarril.
Galvis dijo que era una denuncia infundada. “Eso es absurdo. Yo trabajé con muy pocos recursos. Ni siquiera pude darle almuerzo a mis colaboradores directos, sólo agua, y ellos estaban molestos por eso”, dijo.
En el barrio La Esperanza, también de Ciudad Norte, el ambiente se respiraba aún más tenso cuando hasta por las ventanillas de los carros les echaban publicidad política a los pasajeros. El desarrollo de propaganda en las ‘narices’ de los puestos de votación fue la regla en puntos estratégicos como los colegios Salesiano y San Pedro, y la Ciudadela Real de Minas.
“¿Ya tiene candidato. Mire, este es el mejor para Senado, este para Cámara y este para Parlamento Andino?” Repetían los colaboradores de las diferentes campañas después de entregar un simulacro de la tarjeta electoral o en su defecto, una calcomanía con el logo y el número del partido o movimiento político.
Problemas con consultas y hora de comienzo
Algunos observadores reportaron desde las 8:00 a.m. problemas al ingreso de los puntos de votación de la Universidad Cooperativa de Colombia, UCC, y en el municipio de Lebrija. “Allí hubo un altercado porque unos agentes le dijeron a la observadora que ella no podía entrar, que ella estaba haciendo campaña, cosa que era falsa. La observadora interpondrá una denuncia por hostigamiento”, dijo un veedor.
En otros puntos de la ciudad hubo confusiones con los tarjetones electorales. En una de las mesas en el barrio La Joya, por ejemplo, un jurado ofrecía los dos tarjetones de las consultas cuando en realidad sólo se podía votar por una, y era el ciudadano quien debía solicitarlo.
“En uno de los puestos de votación el Barrio La Libertad (Ciudad Norte) hubo problemas con un jurado que ofrecía las tarjetas electorales de las consultas. El ciudadano le decía que él quería votar por la consulta del Partido Verde, pero el jurado le daba el del Partido Conservador. Ya se instauró por ese hecho una denuncia ante la Contraloría”, dijo un observador a Votebien.com.
Otro de los veedores informó que en una de las mesas del Colegio Roberto García Peña, ubicado en el municipio de Girón, se presentó la modalidad del ‘carrusel’. Es decir, aseguró que varios ciudadanos metieron varios tarjetones marcados a las mesas de votación para favorecer a determinados candidatos. Los observadores no especificaron qué partidos o candidatos pudieron estar involucrados.
En la vereda Cantalta, también en el municipio de Girón, la Defensoría Regional del Pueblo advirtió que la jornada electoral no comenzó a las 8:00 a.m., como estaba previsto, sino 50 minutos después.
La ciudadanía espera que este lunes los organismos de control emitan un pronunciamiento y comiencen las investigaciones sobre las advertencias realizadas durante la jornada. La Gobernación de Santander anunció que dará una rueda de prensa a las 10:30 a.m. sobre el tema.
Votebien