Del dicho al hecho
Durante el primer debate presidencial, el pasado 23 de marzo, le preguntaron a Rafael Pardo por su propuesta para el desempleo. El candidato del partido Liberal dijo que emprendería las siguientes acciones:
“El 14% es la tasa de desempleo; entre los jóvenes, esa tasa es del 22%. Por tanto, lo primero es una Ley del Primer Empleo, que favorezca a las empresas para vincular a los jóvenes durante su primer año de empleo, sean universitarios o no. Necesitamos la formalización de la economía… por lo que propongo eliminar las exenciones a la reinversión de utilidades en bienes capital por exenciones a la creación de empleo; un programa masivo de construcción, restituir las horas extras y eliminar las cooperativas”, dijo Pardo.
A juicio de tres analistas esta propuesta puede calificarse como “a medias”, porque a pesar de ser coherente y con un trasfondo social, requiere de cambios en las leyes, estrategias complementarias que ofrezcan buenas condiciones laborales, pero lo que le hace falta es que, aún no plantea un cambio estructural que garantice la generación de nuevos empleos.
“Aquí hay un planteamiento social. Pero el fondo del asunto es cómo hacer para generar mejores puestos de trabajo. Actualmente el sistema puede pretender generar muchos, pero los genera mal. A ningún candidato, incluyendo a Pardo, le he escuchado una propuesta de sofisticación de los puestos de trabajo”, dijo Horacio Cáceres, director del Observatorio de Competitividad de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
El analista explica que las propuestas para enfrentar el desempleo plantean un dilema: o se favorecen las empresas o se le da más trabajo a la gente. “El tema es complejo. Hay países que generan industrias y por tanto, demandan trabajos más sofisticados que se pagan mejor. Pero en una realidad como la nuestra, el asunto es cómo garantizarle a los proyectos de emprendimiento que se puedan mantener en el mercado y generar empleo”, apuntó.
A partir de estadísticas, Cáceres comenta que de un 100% de empresas inscritas nuevas cada año, sólo subsisten 17% de ellas en un período de ocho años. Al respecto, Cáceres critica entonces que la propuesta de los candidatos siempre sea la del desarrollo de obras.
“Obviamente la infraestructura es la mejor política anticíclica para generar empleo. Todos los candidatos van a decir lo mismo porque es la forma más fácil de generar empleo. Es claro que el país requiere más obras de infraestructura, pero la pregunta también es cómo hacer las empresas más competitivas”, indicó el analista.
Jorge Iván González, director del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, dice estar de acuerdo con algunas propuestas de Pardo, pero critica otras teniendo en cuenta el contexto nacional.
González considera que el sistema laboral “es perverso”, y que por eso son coherentes las propuestas de restituir las horas extras laborales y eliminar las cooperativas. “Se ha demostrado que cuando hay un mejor salario, la productividad mejora”.
Sin embargo, el investigador cuestiona la propuesta de las exenciones tributarias y el desarrollo de la Ley del Primer Trabajo. “Primero, debe haber un mayor control de Estado, donde a las empresas se le hagan exenciones siempre y cuando comprueben que generaron nuevos empleos. Esto implicaría a su vez una reforma tributaria”, indicó.
Sobre el tema de la vinculación de los jóvenes, Cáceres indica que el Estado debe propender porque su población joven esté mejor preparada. “Lo primero es que ningún joven salga al mercado laboral antes de los 22 años, para que se garantice su preparación. Cuando en los países desarrollados tienen cuatro técnicos por un profesional, aquí sucede lo contrario. Si garantizamos educación, impulsamos desarrollo”, comentó González.
Para Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar y analista de temas económicos, las propuestas de Pardo son “válidas y buenas”, pero son una acumulación de discursos viejos que se han propuesto en Colombia y que además sólo están enfocadas a quienes tienen empleo.
“No representan una propuesta de cambio estructural, que le apueste a generar nuevos empleos, pero dignos. En este país se requiere solucionar dos cosas: crear muchas empresas formales para crear más empleos o dos, buscar mecanismos para formalizar la economía, para que la gente obtenga un empleo formal. La Ley del Primer Empleo, por ejemplo, no es nada nuevo y si bien es bueno para el aprendizaje de los jóvenes, no es justo para el empleado por los bajos salarios”, concluyó Herrera.
De hecho, la propuesta original sobre el primer empleo es del senador liberal Juan Manuel Galán, quien fue defensor del proyecto de ley durante el anterior período legislativo. En ese momento las cajas de compensación advirtieron que su puesta en marcha, por la eliminación de los parafiscales para las empresas, afectaría los ingresos de instituciones como el Bienestar Familiar, el Sena y las propias cajas de compensación.
Por lo anterior, es que los tres expertos concluyen que la propuesta del candidato está todavía corta en explicar cómo generaría nuevos empleos dignos y de calidad, para superar ese 14,6% de tasa de desempleo que, según datos del Dane a enero de 2010, tiene a 3'128.000 personas pasando hojas de vida por todo el país.