NoticiasAntiguos enemigos partidarios se han unido en torno a un sólo candidato en regiones donde se va achicando el espacio para la oposición. ¿Consenso político o alianzas para repartir el poder?
La polarización entre el Partido Liberal y Cambio Radical fue la constante en la campaña a la Gobernación de Cundinamarca en 2007. El candidato liberal, y a la postre ganador, Andrés González era señalado constantemente por su contendor, Álvaro Cruz, de querer desmontar la seguridad democrática en el departamento y apoyar zonas de despejes como la del Caguán.
Cuatro años después las cosas han cambiado sustancialmente: los antiguos enemigos políticos se han aliado y Cruz se ha convertido en un súper candidato sin rival, apoyado por la unión del Partido Liberal, Cambio Radical, el Partido de La U y el Partido Conservador.
Esta alianza es solo un ejemplo de varios pactos políticos que reúnen un gran poder en torno a candidatos a alcaldías y gobernaciones en todo el país. En Santander, por ejemplo, Luis Fernando Cote Peña congrega el apoyo del Partido Liberal, el Partido Conservador (aunque hay divisiones internas respecto a esta decisión), el Partido Verde y muy probablemente el del Polo Democrático. Inclusive, un sector del PIN, un enemigo acérrimo político del liberalismo que representa Cote Peña, apoya abiertamente al aspirante.
Aunque estas uniones no son nuevas, con la reforma política, los partidos tienen herramientas para formalizarlas. La ley, que entró en vigencia hace dos semanas, le permite a un candidato recibir el aval de varios movimientos, y que éstos compartan financiación y responsabilidades. Incluso, sus símbolos pueden aparecer juntos en el tarjetón (ver abc de alianzas).
Sin coherencia ideológica
A pesar de que la mayoría de estos aspirantes muestra sus alianzas como el resultado del consenso social y político, hay críticos que las señalan como simples consorcios políticos y burocráticos sin coherencia ideológica. En Colombia, “estos pactos son la forma de repartirse el poder y los recursos del Estado”, explica Juan Carlos Flórez, politólogo y ex concejal de Bogotá.
Flórez cita como ejemplo la unión de varias colectividades políticas, incluidas La U, el Polo y sectores de los partidos Liberal, Conservador y Cambio Radical, que apoyaron la gestión del suspendido alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, a cambio de cuotas burocráticas. “No se puede generalizar, pero la mayoría de alianzas son para repartirse la marrana de los recursos. Se convierten en pactos cómplices donde todos reciben para que coman callados. En Bogotá todos sabíamos lo que pasaba, pero el Concejo no hizo un sólo debate al respecto”, explica el politólogo.
La idea de un pacto sustentando únicamente en compromisos burocráticos se refuerza con la falta de coherencia política de los partidos. En muchas regiones, sectores que se presentaban como antagonistas políticos hasta hace un par de años, aparecen como aliados con candidatos únicos. Además de las mencionadas alianzas en Cundinamarca y Santander, otro ejemplo es la unión entre el Partido Verde y el Partido de La U para respaldar a Enrique Peñalosa, cuando el pasado fueron fuerzas rivales.
Algunas colectividades reconocen que necesitan tejer alianzas para poder ganar ciertas alcaldías de municipios donde no son fuertes. Precisamente Juan Camilo Restrepo, secretario del Partido de la U, reconoce que uno de los lugares donde su colectividad irá con candidatos de coalición es el centro del país, pues allí no tienen mucha presencia.
"Nuestra meta es tener 400 alcaldías en todo el país. Iremos solos en las pequeñas, pero con alianzas en las grandes", asegura. No es de extrañar que por eso hayan decidido apoyar además de Peñalosa en Bogotá, a Luz Piedad Valencia del Partido Liberal en Armenia.
"La única coalición que no haremos es con el PIN", sostiene Restrepo. Hasta el momento esta colectividad ha definido que también irá en coalición con el Partido Conservador en Guajira y Tolima.
Se cierra el espacio a la oposición
Otra crítica a las alianzas, es el poco espacio que le deja a opciones alternativas de poder. Tarsicio Mora, candidato a la Gobernación de Cundinamarca en 2007 por el Polo Democrático, señala que los pactos políticos se han convertido en una especie de “multinacionales electorales” que no ofrecen garantías para quienes quieren disentir. “Lo más difícil es que la mayoría de las veces, estas alianzas tienen el apoyo de mandatario de turno. Los que no estamos de acuerdo nos quedamos sin mucha opción. En Cundinamarca vamos a hacer campaña por el voto en blanco, cómo fórmula para enfrentarnos a esta unión hegemónica”, señala Mora.
Al igual que con otros aspectos de la reforma política, el resultado de la implementación de la formalización de las alianzas partidistas se verá en el desarrollo de la campaña. Por ahora se vislumbra en muchas regiones, la construcción de candidaturas únicas, respaldadas por uniones de sectores totalmente disímiles, que reflejan el ‘unanimismo’ de la Unidad Nacional que rodea al presidente Santos.