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Foto: Caracol

Familiares y amigos despiden en Bogotá a Lina Marulanda

La ‘top model’ colombiana y presentadora que falleció el jueves tras caer de una ventana de su apartamento, fue despedida en Bogotá por familiares, amigos y seguidores que se acercaron a la funeraria Gaviria para darle el último adiós a la joven de 29 años. Su Funeral se realizará en el cementerio Jardines de Montesacro, en la ciudad de Medellín.

 

 

Momentos posteriores a la muerte de Lina Marulanda

 

 

'Nunca pensé que Lina fuera a hacer una cosa de estas': Alejandra Azcárate

 

 

Opine: ¿Cómo recuerda a Lina Marulanda?

 

“Murió la modelo perfecta”. Con estas palabras el amigo personal de Lina Marulanda, Gioko Rashid, describe el sentimiento que hoy cientos de personas entre familiares, amigos, colegas y admiradores profesan tras conocerse el fallecimiento de la presentadora, luego que cayera de una ventana de su departamento ubicado en el sexto piso del edificio Balcony 86, en el norte de Bogotá.

 

Aunque los motivos de su fallecimiento son materia de investigación por parte de las autoridades, y sólo hasta el dictamen final de Medicina Legal se conocerá la verdad de lo sucedido, la hipótesis de que la modelo de 29 años se suicidó es manejada por familiares, amigos y las mismas autoridades.

 

La modelo, presentadora y empresaria enfrentaba momentos difíciles en su vida, luego de divorciarse de Carlos Oñate, con quien estuvo casada por espacio de cuatro meses.

 

“Lina estaba triste por su tema emocional y la sentí muy mal, pero le dije que no estaba sola. Hay que aclarar que a Carlos Oñate no le puede quedar el más mínimo sentimiento de culpa, porque fue un gran marido, un gran ser humano, un hombre que la entendía y fue un príncipe en todo el sentido de la palabra”, dijo Alejandra Azcárate, una de las amigas más cercanas a la modelo, quien arribó al lugar de la tragedia momentos después de conocerse la noticia.

 

Esta versión fue corroborada por Silvana Rovira, amiga de la presentadora, quien dijo que “en los últimos días la había visto muy decaída” por los acontecimientos que habían afectado su vida personal.

 

En la medida en que se conocía la noticia de su muerte, familiares, amigos y miembros de la farándula nacional fueron llegando a la residencia de la modelo, transformando el tranquilo parque de la 86 A con 19 en un conglomerado de estrellas rodeadas de cámaras, patrullas y cintas policiales que separaban el lugar del incidente de cientos de curiosos que se agolparon en las proximidades de la edificación para saber con exactitud qué había ocurrido con la modelo.

 

En medio del hermetismo de la investigación, el respeto por el dolor de los familiares y el afán de conocer más a fondo cuál era la verdadera suerte de la presentadora, unidades del CTI de la Fiscalía entraban y salían del edificio blanco cargadas de los elementos necesarios para realizar el levantamiento del cuerpo, yacente en el interior de la construcción.

 

 

 

 

Hipótesis de su muerte

 

Una fuente cercana de la Policía, que se encontraba en el interior del edificio, dijo que la modelo estaba con su familia en el departamento justo antes de que ocurriera el incidente. En un momento no determinado de la mañana del jueves, Marulanda dijo que quería estar sola y para ello se adentró a la profundidad de su habitación. Momentos después, la presentadora habría abierto una ventana que da al interior del edificio y se habría lanzado al vacío sin mediar palabra.

 

“Sólo ella en el fondo de su cabeza y corazón sabrá por qué lo hizo”, aseguró Azcárate no sin antes recomendar a los medios y allegados que sea respetado el duelo de padres y familiares.

 

“Estoy conmocionado, todavía no me las creo. Me parece imposible que Lina esté muerta”, explicó notablemente consternado Gabriel Jácome, quien trabajó en el área de entretenimiento del Canal Caracol junto a Lina Marulanda.

 

“Jamás me imaginé que fuera a tomar una decisión tan drástica. Lina era una persona que vivía feliz, con problemas y dificultades como todo el mundo, pero no era una mujer amargada ni que dramatizara las situaciones. Era una mujer común y corriente”, promulgó Azcárate.

 

 

Luto en la televisión colombiana

 

Con gran tristeza recibió el mundo del espectáculo el fallecimiento de Lina Marulanda, una joven mujer que marcó un paradigma en el modelaje colombiano, conjugando una exuberante belleza exterior con un gran carisma e inteligencia, factores que la ubicaron muy por encima del común denominador de las presentadoras y modelos del país.

 

“Ella fue perfecta. Muchas se desvían en el camino, pero Lina no, ella se mantuvo desde niña en el modelaje y creció hasta llegar a la cúspide. Fue el modelo a seguir. Si se escribiera un libro, Lina Marulanda sería uno de los principales personajes del modelaje en el país”, dijo a Gioko Rashid, empresario del modelaje en Colombia y amigo de la presentadora.

 

Sus amigos la recordarán como una mujer encantadora que siempre hizo felices a los pocos que la rodearon. “Le encantaba bailar, echar chistes y siempre le ponía humor a todo. Era una mujer sencilla y humilde. Jamás fue prepotente y nunca pasó por encima de otros. Lina fue una persona bellísima, de un corazón enorme, alegre, emprendedora y con unos valores humanos demasiado grandes”, dijo su amiga Silvana Rovira.

 

Lina Marulanda llegaba a su onomástico número 30 el 15 de mayo y ya estaba preparando todo para reaparecer en el mundo del espectáculo con un trabajo fotográfico que sería publicado en un prestigioso medio impreso.

 

“El mejor recuerdo que tengo de Lina fue cuando pude fotografiarla hace cuatro años en El Salto de Ángel. La recuerdo como una mujer feliz y llena de vitalidad: así quedó plasmado en mi foto, no entiendo qué pudo haberle pasado”, dijo a Terra Colombia Jairo Jiménez, fotógrafo de farándula con quien Lina venía preparando su próxima sesión de fotos.

 

Murió una mujer que emanó rayos de felicidad. Que su pasión por las compras y la tomadura de pelo le dieron un carácter especial tanto dentro como fuera de los sets y pasarelas donde siempre se desempeñó con su propiedad particular.

 

A la hora de trabajar siempre fue clara, estricta, directa y enfocada en la consecución de sus objetivos. “Nos encantaba comprar ropa, tomar del pelo. Era muy inteligente, con un temperamento fuerte. Era al pan, pan y al vino, vino”, explicó Azcárate.

 

 

 

 

Lina era una mujer joven de muy pocos amigos, que profesó un gran respeto por sus padres y siempre fue sincera con sus seres queridos, a quienes nunca dudó en felicitarles sus logros, pero tampoco le tembló la voz para hacerles un llamado de atención y cordura cuando el camino lo estaban desviando.

 

“Era una amiga que le decía a uno hasta lo que no quería oír, que esos son los verdaderos amigos. La recuerdo con mucha risa y por eso me duele en el alma que hoy me deje con lágrimas y con tanto dolor”, concluyó Alejandra Azcárate.

 

 

 

 

Gabriel Murillo Rojas/Terra Colombia

 

 

 
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