Ellas también son libres para el sexo.
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Descubriendo verdades y mitos de la masturbación femenina.
Consejos para mejorar la autosatisfacción femenina
Para muchas mujeres la masturbación es su primera experiencia sexual, el despertar de los pensamientos y fantasías eróticas, el aprender a conocerse íntimamente. Un buen desarrollo de esta etapa es fundamental para la vida sexual sana del futuro. Aprende técnicas y deja atrás los mitos.
Aprende a disfrutar tu desnudez.
Pasos para tener un súper orgasmo.
El tabú sexual ha estado presente por siglos, razón de castigos severos e incluso culpable de enfermedades mortales, la masturbación recién logró su sitial cuando se comprendió que era parte fundamental de la sexualidad humana y del propio conocimiento del cuerpo.
Por ello hoy se sabe que la masturbación o autoestimulación tiene muchos aspectos positivos, como proporcionar satisfacción sexual sin la necesidad de una pareja, permite conocer zonas erógenas de tu propio cuerpo tal vez desconocidas para ti y, además, es liberador de tensiones, invocando al sueño con mayor facilidad.
Saludable versus compulsiva
Se dijeron muchas cosas de la masturbación. Que provocaba ceguera, que causaba enfermedades graves en los genitales, etc. Lo cierto es que la masturbación es una expresión sexual como cualquier otra y es una práctica absolutamente normal y saludable, tanto para el hombre como para la mujer.
Existen al respecto mitos específicos, que hablan de alteraciones tales como impotencia, esterilidad, defectos físicos, somnolencia, pérdida de peso, etc. Nada de esto es cierto. La masturbación sólo es perjudicial cuando es compulsiva, es decir, cuando la persona no controla sus actos masturbatorios, tratándose entonces de un impulso (algo así como los atracones con respecto a la comida).
También es problemático si se convierte en la única alternativa de satisfacción sexual, a menos que la persona elija la abstinencia, aclara el sexólogo Ezequiel López.
El profesional agrega que cuando se opta por la masturbación por temor a enfrentarse a situaciones de acercamiento personal o erótico, o por temor al fracaso sexual, nos ubicamos en otro terreno: la masturbación es como un refugio ante una situación que no nos animamos a enfrentar. Y es conveniente tratarlo. Por otro lado, hay que destacar que la masturbación es crucial en lo que se refiere al autoconocimiento corporal y sexual de una persona. Quien no se conoce a sí mismo, sus tiempos, ritmos, zonas erógenas, ¿cómo puede compartir con otro lo que le excita y atrae sexualmente?
¿Es sólo cosa de hombres?
La verdad es que no. Y aunque la gran mayoría de las mujeres se avergüence de hablar de ello, y lo niegue absolutamente como práctica habitual, la realidad es opuesta, pues gran parte de ellas sí lo han hecho, algunas con relativa frecuencia y casi todas desde la adolescencia, etapa del despertar sexual propiamente como tal.
"Comencé a investigar cuando estaba en el colegio, pero no lo hacía muy bien, así es que, aparte de sentir cosas ricas, no sentía lo que llamaban 'acabar'.
Fue recién el primer año de universidad, cuando ya había investigado lo suficiente en revistas, que logré mi primer orgasmo. El problema es que en esa época se transformó en un vicio y lo hacía casi todas las noches. Con el tiempo he logrado controlar mis tiempos, alargar mis orgasmos, provocar más de uno seguido e incluso le pido a mi pareja que me lo haga antes de hacer el amor. Soy una fanática de mi clítoris¿, nos confiesa una entrevistada que ha querido pasar a llamarse Andrea, aún con vergüenza de haber contado tal intimidad.
Y es que para las mujeres sigue siendo tabú confesar que son practicantes, aunque conocen todos sus beneficios y los disfrutan incluso en pareja. Con mi novio nos encanta masturbarnos mutuamente. Alargamos el preámbulo así y nos fascina. Así llegamos obtenemos ambos un orgasmo súper fuerte una vez que tenemos penetración. Ya tenemos nuestra técnica", cuenta Lorena, de 34 años.
¿Dónde está el clítoris? El médico recomienda comenzar la exploración por los labios mayores en reposo, acariciarlos, sentir la suavidad de la piel y el vello púbico. Sugiera luego usar os dedos para abrir los labios mayores y seguir observando lo que hay dentro, identificando labios menores, clítoris y orificios urinario y vaginal. Una vez localizado (el clítoris), tratar de identificar sus diferentes partes: cuerpo, glande y capuchón/prepucio. Se puede retraer el capuchón lo suficiente como para dejar expuesto el glande, aconseja Gindin.
¿Cómo masajear?: El texto sugiere que para masajear el clítoris hay que usar entre uno y tres dedos, de acuerdo a su tamaño y prominencia. Además aconseja que se debe tomar con el pulgar y el dedo índice el cuerpo del clítoris para sentirlo. Luego hay que deslizar el tejido que lo cubre alrededor, llevándolo hacia atrás y después hacia adelante. Si el clítoris es muy pequeño o está muy oculto, se sugiere usar sólo la punta del dedo índice y apoyarla sobre el extremo del cuerpo del clítoris o de su capuchón. Hay que mover el dedo en círculos hacia atrás y adelante para sentir las estructuras firmes del clítoris.
No olvidar la vagina: El médico explica que también se puede masajear la vagina mientras se estimula el clítoris. Insertando un dedo en la vagina y estimulando la parte superior de la pared vaginal, apuntando el dedo hacia el hueso púbico, puede estimular el punto G, dice el libro.
¿Y el ano? Por último, el doctor Gindin dice que durante la masturbación también se puede incorporar la estimulación del ano. Para ello se puede masajear la parte exterior del ano, sin penetración.
El próximo paso es que autoestimules todos estos puntos poniendo énfasis en el clítoris- hasta el orgasmo, con toques, presión y ritmo según sea tu gusto. Y si necesitas de mayor lubricación, no dudes en recurrir a otros elementos como aceites,cremas o lubricantes eróticos.
Karen Uribarri Guzmán / Copyright Terra Networks SA |