Lo que ellas hacen mientras manejan
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Vanidad al volante
10 Cosas que las mujeres hacemos mientras conducimos
Gracias a la capacidad que tenemos de poder hacer varias tareas a la vez, cuando estamos manejando aprovechamos el tiempo al máximo y nos damos tiempo para conversar, coordinar las labores de la casa, maquillarnos y hasta vitrinear.
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No podemos detenernos. Aunque lo intentemos, siempre podemos estar atentas a varias cosas a la vez y el detrás del volante no es la excepción.
Con los tacos que aumentan en esta época del año, no queda más remedio que armarse de paciencia y salir en nuestro auto dispuestas a pasar varios minutos o incluso horas- encomendadas a la tarea de ser conductoras.
Pero, aunque ésa sea nuestra prioridad en ese momento, las mujeres siempre buscamos la manera de aprovechar el tiempo y de hacer mil cosas arriba del auto, que van desde hablar por teléfono con las amigas o para coordinar la casa, hasta vitrinear y ‘examinar’ tiendas que vemos al pasar o hasta a los conductores que pasan por nuestro lado.
¿Cuáles haces tú en tu auto?
Nos maquillamos La mayoría de las veces, nos levantamos con el tiempo justo para ducharnos y salir corriendo al trabajo. Por eso, el trayecto desde nuestra casa a la oficina se convierte en el escenario ideal para maquillarnos y mostrarnos al mundo con un poco más de color. Aunque los otros conductores nos miren con cara de extrañeza y los que están atrás bocineen porque nos demoramos en cerrar el lápiz labial, a nosotras no nos importa. Tenemos una imagen que cuidar…
Nos sacamos algún granito de la cara Los espejos pequeños que tienen el retrovisor y la viñeta que nos sirve para cubrirnos del sol nos hacen examinar con cuidado los detalles de nuestro rostro, mientras esperamos que nos den la luz verde. Por eso, generalmente encontramos algún granito o espinilla indeseada que queremos desaparezca cuanto antes, y no nos importa si alguien nos mira.
Almorzamos En medio de tanto ajetreo, muchas veces no nos queda tiempo para almorzar sentadas en una mesa, con platos, cubiertos y vasos. Por eso, mientras nos movilizamos en el auto, algunas elegimos un sándwich vegetariano, un jugo y/o una barra de cereal, para no perder fuerzas y continuar con la rutina del día.
Organizamos la casa Mientras viajamos en largos trayectos –o nos mantenemos enfrascadas en un taco- encontramos el momento perfecto para llamar a casa y organizar el hogar. Hablamos con los niños, coordinamos con la nana el tema de las comidas y chequeamos que todo esté funcionando bien.
Afortunadamente, ya se ha masificado el uso de manos libres, porque de otro modo los ‘partes’ a mujeres que llevan su oficina en el auto serían pan de cada día.
Hablamos con las amigas Durante viajes largos y tediosos, luego de organizar la casa tenemos ganas de seguir hablando. Por eso, siempre una buena alternativa es contactar a alguna de nuestras buenas amigas, con la que nos ponemos al día en cuanto a desahogos, historias, risas y pelambre. Y evidentemente, cuando la conversación termina, al fin hemos llegado a nuestro destino.
Fumamos Quizás cuando comenzamos a manejar prendíamos un cigarrillo por el gusto de sentirnos cool y hasta dueñas del mundo. Hoy que estamos convertidas en adultas responsables, ya hemos limitado el consumo de tabaco en el auto, pero de vez en cuando queremos trasladarnos a esa etapa de relajo o simplemente disfrutar del paisaje o disminuir el tedio.
Cantamos Qué duda cabe. Una de las cosas que más nos gusta hacer en el auto es poner la radio a todo volumen cuando empieza a sonar esa canción que tanto nos gusta. Nos sentimos como la protagonista de un videoclip y cantamos con todas nuestras fuerzas, mientras los conductores de los otros autos no miran con cara de extrañeza o, en el mejor, de los casos, con una sonrisa.
Ordenamos el auto Si tenemos hijos, o un marido desordenado, las luces rojas nos dan el tiempo perfecto para ordenar al interior de este reducido espacio. Buscamos alguna bolsita perdida y empezamos a juntar ahí papeles, boletas de estacionamiento y cachivaches que sólo hacen ver nuestra ‘joyita’ como un caos. De paso, ordenamos los juguetes que quedaron botados en el asiento de atrás y dejamos nuevamente todo en su lugar. Y todo en un minuto, un récord.
Peleamos Aparentemente, las mujeres solemos ser más pacíficas en la conducción que los hombres. Pero los tacos y automovilistas que se cruzan, cual ley de la selva, colman la paciencia de cualquiera y hasta nosotras ahora bajamos el vidrio para gritar ‘¿dónde te regalaron los documentos?’. Los micreros o taxistas nos miran con cara de extrañeza, pero a nosotras no nos importa, estamos al volante y ya no estamos dispuestas a dejar que nos pasen a llevar.
Vitrineamos Uno de los grandes talentos que las mujeres poseemos es la capacidad de poder estar atentas a varias cosas a la vez. Por eso, entre el taco, los taxistas y micreros y la gente que intenta cruzar en medio de la calle, nosotras de todos modos nos damos tiempo para vitrinear. El paisaje, una tienda con grandes vitrinas, el auto que podría ser nuestro e, incluso, los conductores guapos que pasan por nuestro lado.
Terra
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