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Tips para mejorar el diálogo con tus hijos.

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Aunque sean pequeños sus problemas no lo son, al menos para ellos.
Mejora la comunicación con tus hijos

 

Un grave error que siempre cometen los padres es restarle importancia a los problemas de los hijos, sin entender, que son en función de su etapa.



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Algunos padres de familia cometen el error de considerar que los problemas de sus hijos son asuntos de poca importancia e, incluso, los califican de "exagerados"; sin embargo, la infancia tiene sus propios objetivos y enseñanzas, que se aplican durante toda la vida.

 

María Luisa de la Torre, terapeuta de aprendizaje, afirma: "Dejarlos hablar, sin estarlos interrumpiendo ni corrigiendo, es, sin duda, lo primero que tenemos que aprender si queremos lograr una buena comunicación con los niños".

 

En algunas ocasiones, cuando llega el niño con el problema que lo agobia, queremos solucionarlo y le damos uno, dos o más caminos para que se lo quite de encima, como si fuera muy sencillo y sin importancia, pero también lo hacemos antes de que él termine de desahogarse. Por ello, la especialista sugiere: "Dile siempre la verdad, pero que esa verdad no minimice sus sentimientos, como sucede cuando le respondemos algo así como: 'Yo no me preocuparía tanto', 'no tiene importancia', entre otros comentarios".

 

Y es que con estas respuestas parece que negamos el sentimiento del niño, y con ello le restamos importancia. Adele Faber y Elaine Mazlish, psicólogas y autoras de Padres liberados/ hijos liberados, sugieren darle nombre a sus sentimientos, sin calificarlos, otorgándoles así el valor que verdaderamente tienen.

 

Otra acción que nos sugieren, al escuchar a los niños que llegan a nosotros para confiarnos un problema, es la de aceptar esos sentimientos con una palabra o, incluso, con ruidos guturales de asentimiento. Esto le hace saber al niño que estamos atentos y escuchando, que sus problemas nos interesan y que estamos para apoyarlos.

 

Por otro lado, las especialistas sugieren que no repitamos las palabras del niño, que sepamos guardar silencio cuando la situación así lo pida; y no expresemos nuestra respuesta con mayor pasión que la del muchacho, pues sonaría falsa.

 

Si tenemos el interés auténtico por tener una buena comunicación, seguramente iremos mejorando en el camino para lograr confianza en la relación con nuestros hijos. ¡Sigamos intentándolo! ¡No hay nada que valga más la pena!

 

 

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