Cosméticos orgánicos muy 'In'.
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La cosmetología orgánica:
La última obsesión de las famosas
Julia Roberts, Kate Moss y las locales Tonka Tomicic, Catalina Pulido, Mariana Loyola, entre muchas otras, tienen una preferencia en común. Son fanáticas de la cosmetología orgánica, que en el mundo suma y suma adeptos. ¿Cuál es su gracias? Totalmente limpios de químicos desde la planta, prometen ser la panacea para un cutis realmente sano.
Cuando Stella McCartney lanzó el año pasado la primera línea de productos de belleza orgánicos “de lujo”, no sólo estaba tratando de demostrar que en toda su gama de producción ella es de lo más consecuente, sino además se estaba haciendo eco de un movimiento cada vez más popular.
Los cosméticos orgánicos ya los usaban Julia Roberts, Alicia Silverstone, Daryl Hannah, y la súper modelo Elle Macpherson. Incluso Kate Moss, quien se hizo fanática de los productos de Jo Wood, esposa del Rolling Stone, Ronnie Wood quien sacó su propia marca.
Un producto orgánico es el que proviene de cualquier materia animal o vegetal que fue criado o cultivado sin químicos, ni plaguicidas, ni agroquímicos en todo su proceso. En el que no se utilizaron hormonas en el caso de los animales, ni fueron alimentados con químicos y que no contienen aditivos.
Natural V/S Orgánico
No hay que confundir el concepto “orgánico” con el de “natural” ya que sólo el primero tiene por ley en el mundo una normativa estricta y vigente. Una compañía cosmética orgánica debe probar que las materias que componen sus productos han crecido y se han procesado según estándares agrícolas controlados, con no menos del 95 por ciento de ingredientes naturales o de origen natural, con un porcentaje menor al 5 por ciento de coadyuvantes sintéticos y con al menos un 95 por ciento de ingredientes de plantas derivadas de cultivos orgánicos, según el estándar norteamericano.
Constanza Martínez, maquilladora y dueña de la franquicia de Logona en Chile, explica que un punto vital para escoger este tipo de productos es que no contiene parafina o sucedáneos de petróleo, como las cremas convencionales. “Los productos convencionales, te dejan una textura rica en la piel, pero tapan el poro y por dentro se reseca la piel y uno se transforma en adicta a esa crema, por lo que a la mañana siguiente necesitas más porque la piel amanece tirante”.
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