Entendiendo el fútbol.
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Entendiendo el fútbol masculino.
Las 10 cosas que las mujeres preguntan sobre el fútbol
Ver el mismo gol cien veces, exasperarse por un partido amistoso o retorcerse en el suelo como si el mundo se acabara por una patadita, son algunas de las interrogantes que nosotras nos hacemos acerca del balompié.
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fútbol.
Les guste o no a los hombres, sí hay mujeres que saben de fútbol. Pero no
podemos desconocer a ese otro grupo de féminas, que no comprende el sentido de
tanta pasión por el balompié. Ese conjunto de chicas que siente que correr
detrás de una pelota no tiene nada fuera del otro mundo.
Para todas aquellas que aún no comprenden qué es eso de sentir pasión por el
fútbol, les invitamos a revisar un stock de preguntas clásicas que nosotras
hacemos mientras él o ellos están embobados viendo por undécima vez un gol.
¡Uf!
1. Si ganan (o pierden) ¿qué pasa? Podemos entender que
si un equipo gana, sube en la tabla de posiciones, pero no siempre es tan
simple, a veces depende de con quién juega y de otros muchos factores. Eso marea
a cualquiera, por ello, nos vemos en la obligación de preguntar qué puede pasar
si es que se gana un partido de fútbol. Incluso a veces es hasta bueno perder…
curioso.
2. ¿Cuál campeonato es? Durante el año se juegan tantas
copas y torneos que de verdad una ya no sabe cuál es cuál, que la Libertadores,
que la Eurocopa. En fin. Por eso a veces preguntamos acerca de cuáles de todos
los campeonatos estamos hablando. ¿Por qué no resumir todo en uno o en dos? ¡Tan
poco prácticos.
3. ¿Para qué verlo tantas veces? La alegría por algún gol
lo podemos entender. Pero lo que no comprendemos es esa manía de los hombres de
ver el mismo gol una, dos, tres, y hasta cuatro veces en las distintas secciones
de deportes de los noticieros. Lo ven desde distintos ángulos y aunque sea la
quinta vez que lo ven, siguen saltando de alegría. Es como si no se convencieran
que el tipo metió la pelota en el arco.
4. ¿Qué importa quién gana? Es curioso, pero no podemos
entender por qué si se está jugando un partido amistoso, los hombres se afanen
tanto por querer que uno u otro gane. ¡Si es amistoso! ¿qué importa quién sale
ganador? Si no se gana nada, ni copa ni puntaje. El amistoso equivale casi a la
pichanga de barrio, claro que con más producción.
5. ¿Cómo pueden armar tanta alharaca? En la cancha se
nota que los hombres son realmente alharacos cuando se trata de dolores físicos.
Cuando uno roza al otro con el pie, queda la embarrada. El tipo supuestamente
lesionado se retuerce en el suelo como si ya estuviera a punto de caerse muerto,
se lo llevan en camilla casi con un balón de oxígeno. ¡Vamos señores! Con eso
queda claro por qué somos nosotras las más fuertes.
6. ¿Eres entrenador ahora? Más que curioso es chistoso.
Cuando un hombre se coloca delante de un televisor a ver un partido de fútbol se
convierte en esta especie de entrenador Vip independiente si en su vida ha
jugado al fútbol o no. “Métela, corre, apúrate, ¡cómo tan …!” En fin. Dan
instrucciones a diestra y siniestra y estamos muy seguras, que la mayoría de
ellos, no podrían hacer ni la mitad.
7. ¿Cómo combinan así? Los colores de los equipos son
algo fundamental. Sirven para distinguir unos de otros. Todo bien con eso, pero
a veces vemos unas combinaciones atroces. ¿Se hace a propósito? ¿Qué cuesta
combinar las calcetas con los shorts y las camisetas? No creemos que sea algo
tan complicado. Podrían intentarlo.
8. ¿Por qué celebrar con una obscenidad? Está bien saltar
de alegría, gritar en fin, pero es curioso agregar alguna obscenidad a nuestra
celebración. Y a la hora de festejar un gol, eso es casi un deber ¿Es una cosa
de testosterona? Quizás es por un asunto medio ancestral, quién sabe…
9. Qué está haciendo él ahí? De cuando en cuando – en
especial en los tornos europeos – nos topamos con algún futbolista atractivo,
guapo, con un físico envidiable. Un tipo que perfectamente podría estar en la
portada de alguna revista, pero que en vez de eso está corriendo detrás de una
pelota. ¿Cómo es que él está ahí, porqué no mejor se convierte en modelo?
Sinceramente nunca entenderemos su elección.
10. ¿Amigos o rivales? El pertenecer a otro equipo de
fútbol puede ser motivo de discusiones y peleas y hasta de burlas. Jamás
entenderemos cómo un juego puede entorpecer una relación de cariño. Es como si
nosotras peleáramos con una amiga porque ocupa otra marca de jeans. ¡No tiene
lógica!
Jessica Ramos V. / Copyright Terra Networks SA
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