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Curvas peligrosas: El karma de las latinas
La mujer está constantemente sometida a juicio público por su aspecto y belleza. Hollywood es implacable con las actrices que han pasado el umbral de una edad, y aunque las quede el consuelo de que ¡la arruga es bella!, disminuyen los papeles que se les ofrecen. Para las latinas existe un estereotipo que las llena de curvas y las esclaviza a rígidas dietas y estrictas medidas de belleza que abogan por la delgadez. Basta! las mujeres del mundo desean liberarse de esa presión.
Conoce las latinas más sensuales, bellas y
famosas.
¿Cuál es el poder de la raza latina?
¡Precisamente, porque no te pareces a ninguna, me gustaría encontrarte
siempre, en cualquier lugar!, susurraba Corto Maltés en 'La Balada del mar
salado' a una mujer hermosa, de belleza radiante, frescura propia de su edad,
picardÌa elegante y sutil.
Este pasaje es un retrato de la pasión amorosa idealizada por el hombre y
sintetiza la aspiración del varón, que bien se contentaría con una mujer de
estas características.
La mujer, a la que tantas odas y poemas ha dedicado a lo largo de la
historia, sigue aquellas pautas que considera pueden ser compatibles con su
propio gusto y el de su compañero. No obstante, entre los hombres se ha
extendido un cliché tristemente asumido por las mujeres latinas.
El Karma de las latinas
Según este tópico, las mujeres hispanas presumen de cuerpos voluptuosos y
curvos, con abundante pecho y trasero a la medida de los viejos cánones de
belleza. Pero sin subrayar que, las latinas son más pequeñas que las mujeres de
otras latitudes y por ello, sus medidas destacan más, porque exhuberancia no se
esconde.
Cierto es que lo que en años arcaicos se tenía por bello, en la
actualidad no es representativo. Así las medidas clásicas de otras épocas
resumÌan siluetas con sobrepeso o exceso de grasa. De este modo, tanto la
prehistórica Venus de Willendorf como las célebres 'Tres gracias' de Rubens
representaban la fertilidad perfecta pero, a la par, hacían de la mujer un mero
instrumento procreador.
Algunos calificativos describen con admiración pero no exentos de
vulgaridad- a la mujer que posee un cuerpo voluminoso, es despampanante. ¿Es
esta una manera de interpretar la belleza completa de la mujer o por el
contrario prosigue con los cánones de fertilidad que se exigÌan al principio de
los tiempos?
Por ende, sean naturales u operadas, al final muchas hispanas deciden
conservar sus curvas bien pronunciadas, sugerirlas o incrementarlas. Frente a la
rígida estética de la dieta y el riesgo que conlleva para la salud, asumir que
las formas redondas son parte de nosotros cobra especial importancia.
De hecho, cineastas mexicanos filmaron el año pasado una serie de
cortometrajes que cuestionaban el estereotipo de la belleza femenina que las
dota de una imagen extremadamente delgada y con rostro perfecto. El objetivo era
mostrar un tipo más real y cotidiano, el que se puede observar en las calles y
en el ámbito doméstico. Aquel que se encuentra en los empleos que no necesitan
del asentimiento general ni de la exposición pública.
La belleza cotidiana
Esta campaña, que llevaba por título "La Belleza real contra los
estereotipos", contó con cintas como "Miss Mujeres" de Luis Mandoki, "Jacinta"
de María Novaro u "Ofelia" de Carlos Cuarón. Además, seguía los pasos de la
campaña publicitaria de la cosmética Dove, que utilizaba como modelos a mujeres
de belleza cotidiana, sin imponer modelos ni estereotipos. Un espejo de la
realidad, no una fantasía.
Al varón le puede atraer aquella máxima que afirmaba que "no hay mejor
aderezo que la carne encima del hueso". Sin embargo, ¿acaso no es la mujer la
que tiene que educarle en esta tema?. Existe un equilibrio por el que conservar
la silueta no es un suplicio y la curva tan referida, no excusa la gordura. ¿Qué
hacer pues ante los comentarios de otras mujeres?
Cuando la actriz Lupe Ontiveros comentó al respecto de la cinta ¡Las
mujeres de verdad tienen curvas: las latinas no tienen los cuerpos delgados de
las modelos, son 'rellenitas'!, probablemente trataba de poner lémites a
aquellos traumas, trastornos psicológicos y de salud de los que muchas mujeres
son víctimas sólo por el hecho de unas libras de más. A pesar de ello, a ninguna
mujer le atraerÌa la idea de poseer el mismo vientre que muchos hombres exhiben.
La mujer perfecta
Desde que la actriz estadounidense Marilyn Monroe se convirtiera en mito
erótico de una generación, la mujer despampanante, sensual y sugerente ha sido
atractiva para muchos. El hombre encuentra ahí muchas aptitudes sexuales y una
actitud falsamente promiscua que sólo se basa en algo tan fantástico como el
cine.
"El 'sex appeal' es un cincuenta por ciento de lo que tienes y la gente
piensa que sólo eres un cincuenta por ciento", afirmó en una ocasión la diva del
cine Sofía Loren. Una de las mujeres latinas que demostró la belleza de un
cuerpo con volúmenes, sin gordura - sin un ápice menos ni algo que le sobre-.
Loren acabaría convirtiéndose en diva y mito y más preocupada por no salirse de
esos límites que ya le habían definido como guapa.
Las mujeres que ilustran este reportaje son bellas y guapas. Algunas
conservan sus líneas originales, sus bustos naturales; otras, en cambio,
decidieron pasar por cirugía para poder encajar en ese cánon que asume lo bello
como voluminoso.
No es casual que muchas de las estrellas de cine se aparten de los
flashes y cámaras de fotógrafos cuando llegan al ocaso de sus vidas. No es de
extrañar que muchas mujeres corrientes, se encuentren desoladas por los
comentarios de sus propias parejas. Porque al final, la belleza está en los ojos
del que mira.
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