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Conociendo la técnica de moda...
Yoga 'express'
Yoga significa unión, pero, ¿unión con qué? El recurso tan manido de la búsqueda de la unidad con el todo resulta de una visión errónea de la realidad.
Todo lo que debes saber acerca del yoga y sus beneficios
El ruido, la vida ajetreada en el tumulto, la velocidad de los acontecimientos y las propias exigencias de la cultura occidental, hacen que las personas nos percibamos como separadas del entorno, e incluso de nosotros mismos.
Pero, un niño se muestra feliz e indiferente de los problemas del mundo, y si observamos su respiración se puede apreciar que lo hace de forma armónica y diafragmática, en cambio, en cuanto crece, se le obligará a respirar por encima del cinturón que le aprieta la barriga, se le enseñará que debe competir y estresarse, se le exigirá que razone la realidad de manera cartesiana, olvidando que su percepción primigenia era la de un ser que se comunicaba con todas las cosas y a quien nada le era indiferente. Para los que practican yoga con asiduidad, ese vínculo se mantiene durante toda la vida.
Es por eso que el yoga, no es otra cosa que una técnica para recordar el origen y esa unión con todas las cosas. A través de los principios mecánicos de la respiración y el contacto entre la mente y el cuerpo. En un punto más evolucionado, representa un camino para alcanzar una elasticidad mayor del organismo, una mayor conciencia del acto de respirar que al fin y al cabo nos mantiene vivos, y por último acaba por sumar un camino que nos acerca a una manera de experimentar lo que conocemos del cosmos, del universo y a relacionarnos con esa parte que no conocemos de él. Es también un camino para comprender los ciclos de la naturaleza y la propia experiencia de estar vivo.
Más allá del prejuicio de que el yoga representa una corriente orientalista al uso, el que practica las posturas y técnicas de respiración acaba por reconocer la efectividad de los ejercicios, y sobre todo el efecto benigno tanto en la salud como en el equilibrio del cuerpo. El yoga abarca pues una rama de la medicina natural, psicología, ciencia psicosomática, mística y metafísica, pero es sobre todo un conjunto de técnicas psicofísicas, psicoenergéticas y psicoespirituales para el desarrollo y el mejoramiento humano. En el fondo es una manera de reconducir todo lo aprendido en la vida, y por aprender, utilizando la percepción psicológica que se tiene de las cosas sumándolas a la salud física.
Algunos terapeutas tradicionales sugieren a sus pacientes que den golpes al suelo con los pies, para sentir que están en la tierra, en la vida. Tal es el estado de abstracción de si mismo al que puede llegar un ser humano que en ese sentido el yoga es altamente benigno como práctica diaria.
Existen modalidades de yoga que inciden, según su orientación, en el campo de lo físico y lo psicológico (hatha yoga), y el psicomental (radja yoga); existen además otras prácticas como el karma yoga (yoga de la acción consciente), el tantra yoga (para el control de las energías), y el Gnana yoga (del conocimiento liberador), entre otros, pero todos ellos conducen por las dos corrientes principales antes mencionadas, en una especie de comunión entre la mente, el espíritu, el cuerpo y el entorno que le rodea incluyendo el espacio exterior, y sus energías sutiles.
En su libro 'Yoga para todos', el especialista en cuestiones de la India y en yoga Ramiro Calle aconseja una larga lista de posturas o asanas, de las que reseñamos algunas:
1. Postura de presión sobre las piernas: Se coloca en una primera posición con los pies en paralelo, se suben los brazos por encima de la cabeza, juntando las palmas de las manos. Después se estira una pierna colocándose al frente, se mantiene un minuto y luego se estira la otra repitiendo la operación.
2. Postura de la pinza: Sentarse con las piernas en línea recta e ir descendiendo todo lo que se pueda sin forzar, acercando el tronco y la cara lo máximo posible a las rodillas, sin despegarlas del suelo. Se mantendrá la posición un minuto.
3. Postura del arado: Extendido en el suelo boca arriba y con las palmas de la mano tras la nuca, se eleva lentamente las piernas en línea recta hasta rebasar la cabeza. Se mantiene la posición durante un minuto o hasta que se normalice la respiración.
4. Postura del arado (variante): Colocándose boca abajo, se pondrán la palmas de las manos igual que en la figura y luego se estirarán los brazos arqueando la espalda. Se mantendrá la posición un minuto.
5. Postura del gato: Deberá colocarse de la misma forma que en la figura, procurando mantener la espalda recta, posteriormente se arqueará la columna hacia arriba, se mantendrá la posición un minuto, y luego hacia abajo todo lo posible, y se mantendrá otro minuto.
6. Postura de la vela: Posición clásica proveniente de la escuela, se consigue después de elevar las piernas en línea recta para luego apoyarse en las manos. Una vez arriba, se abren las piernas en forma de tijera todo lo posible, manteniendo la posición un minuto, se cruzan otro minuto y se flexionan durante el mismo tiempo sin descuidar la respiración.
El acto de la respiración debe ser lento y profundo. Es importante destacar que ninguna de estas posiciones conseguirá su efecto si no se está debidamente relajado. Los ejercicios de yoga nunca deben ser dolorosos. Antes de empezar y al finalizar deberá relajarse mentalmente cada parte del cuerpo manteniendo un ritmo de respiración sostenido, focalizando la atención en la respiración, que en el yoga es uno de los ejes vitales. De hecho existen múltiples técnicas de meditación y respiración en el yoga.
Con la respiración consciente se alcanza la relajación rápidamente, y sobre todo los ejercicios se realizan con mayor facilidad.
La respiración es tan importante que existen diversas técnicas que unen a la meditación, así pues está la respiración victoriosa o Ujjayi, respiración solar suyabheda, respiración de puerificación cerebral kapalabhati, respiración alternada o nadi sodhana, respiración del fuelle o bhastrika, respiración refrescante o sitkari, respiración húmeda o sitali, respiración y exhalación de una y otra fasal o anuloma pranayama y la patrimola pranayama, y la respiración fragmentada o viloma pranayama.
El acto de la respiración debe ser lento y profundo para llenar totalmente los pulmones. Se debe exhalar completamente el aire antes de comenzar la inspiración, buscar la respiración diafragmática, al igual que los recién nacidos, procurando llenar todos los pulmones en cada inspiración, no intentar respirar sacando el pecho, sino más bien intentando llenar desde el abdomen.
Terra Colombia / EFE
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