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Sexo y trabajo, ¿compatibles?
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¿Cómo llevarlo para que no se convierta en un problema?
Mi pareja y yo trabajamos juntos

 

Si te sientes atraída por un compañero de trabajo, sé sincera contigo misma: ¿serías capaz de compaginar, de una forma civilizada, tu vida personal y profesional en el mismo espacio las 24 horas del día? La respuesta te indicará si es una buena idea o no, antes de dar el paso.


Lazos afectivos y amores laborales de los famosos

 

 

El mito de la secretaria y el jefe, de la ejecutiva agresiva y el becario, de los compañeros dando rienda suelta a sus pasiones… ¡existe! Muchas encuestas indican que más de la mitad de los empleados han tenido un romance en la oficina. ¿Por qué? Las largas jornadas en el trabajo nos hacen compartir con las personas más cercanas confidencias, vivencias, risas... deseo, pasión, sentimientos… y, finalmente, revolcones, cuernos y a veces malos rollos.

 

En la cultura oriental, el sexo y el dinero están unidos en un mismo chakra. Si uno no fluye, el otro tampoco. Sin embargo para nosotros, los occidentales, combinar trabajo y amor, resulta muy complicado. Tanto es así, que muchas empresas lo han tenido siempre prohibido.

 

Pero si la chispa ya ha saltado, adelante. La fórmula mágica aún no la han inventado, pero puedes probar a armarte de mucha paciencia, firmeza y discreción, para que la relación funcione y crezca fuerte, sana y seria.

 

El roce hace el cariño

 

Antes de aparecer él, el trabajo era prisas, responsabilidades, fechas límite, preocupaciones y horas… muchas horas. De repente, levantas la vista del papel y lo ves. Sabes que algo ha pasado porque un rayo ha cruzado tu cuerpo de arriba abajo. Tu vida se ha llenado de color y el gris, que caracterizaba tu rutina diaria, se ha convertido, extrañamente, en un calidoscopio. Y es que, sin conocerlo mucho, sabes que es el hombre perfecto, por ese mismo motivo, porque no lo conoces a fondo y, lo más importante, tampoco deseas hacerlo. Sólo quieres disfrutar del momento, vivir la pasión dentro de la oficina, en el ascensor, en el cuarto de la impresora… Te lo imaginas como el amante perfecto… y sólo hay una manera de averiguarlo…

 

Esta historia, seguramente, se repite cada día en los lugares de trabajo. Un juego de seducción que, en sus buenos momentos, nos hace levantarnos cada día con una nueva ilusión.

 

En Internet nos encontramos numerosos estudios realizados a este respecto y arrojan unos datos bastantes sorprendentes. Por ejemplo, en la web de match.com, en una encuesta realizada a sus usuarios, se afirma que “el 51 por ciento de los hombres y el 46 por ciento de las mujeres aseguran haber tenido una relación sentimental con alguien del trabajo”. Como consecuencia de esto, “un 8 por ciento de los hombres y un 5 por ciento de las mujeres rompen su relación por ser infieles”.

 

Y es que, según podemos extraer de la mencionada encuesta, pasar demasiadas horas en el trabajo es una de las principales razones por las que se dan las separaciones, además de ser también un factor que dificulta encontrar pareja fuera de este ambiente laboral. Los encuestados también consideran que hay profesiones más proclives a este tipo de relaciones. Los hombres creen que los empresarios, artistas o bomberos tienen más ventajas para conquistar a una mujer. Mientras que las mujeres considera que las empresarias, periodistas o médicos atraen mucho más al sexo masculino.

 

¿Un problema para la empresa o una bendición?

 

Las relaciones íntimas son cada vez más habituales en el trabajo. ¿Quién no ha vivido alguna historia de amor (más bien pasión) con algún compañero o al menos conoce a alguien que lo haya hecho? Esto se da a pesar de la negativa de muchas empresas a este tipo de relaciones.

 

Cuando se descubre el pastel entre dos colegas de profesión, los cuchicheos, corren como la pólvora entre los diferentes despachos, hasta llegar al jefe que no sólo no da el visto bueno a la relación, si no que empieza a preocuparse por las consecuencias que esto pueda tener sobre la producción. Es más, muchas multinacionales prohíben taxativamente las relaciones amorosas entre sus empleados, por este mismo temor.

 

Pero, muy al contrario de lo que muchos puedan pensar, estas relaciones favorecen los resultados. Una investigación noruega asegura que combinar amor y trabajo aumenta el rendimiento laboral de los empleados, trabajan con más energía y mejoran las relaciones en la empresa. Esto es debido a que, cuando no existen trabas y el tema es ‘vox populi”, se produce un relajamiento que beneficia a la producción.

 

En un estudio de la sexóloga Noruega Elsa Aalmas, publicado en el periódico Dagens Naeringsliv, afirma que “la gente que liga con compañeros conoce mejor sus sentimientos, contacta con su subconsciente y eso produce más energía y más capacidad de trabajo”. Elsa intenta romper con la idea de que el grado de concentración funciona en base al olvido de los sentimientos. “Tener al lado a quien le hace a uno feliz crea confianza y fomenta una actitud más relajada, y eso promueve la efectividad” señala Aalmas. 

 

Reglas para que funcione

 

Tal y como hemos dicho, muchas relaciones que se inician en el trabajo acaban en boda, pero también es de ley indicar que la tasa de divorcios entre matrimonios que trabajan juntos es muy elevada. Por ello, cuando la atracción física da paso al amor, hay que seguir una serie de recomendaciones si no se quiere engrosar esta triste lista de separaciones.

 

- Mantener la profesionalidad. Cuando salta la chispa, no debe influir en la productividad hay que mantener el nivel de trabajo, pase lo que pase. Si el compañero ocupa un puesto inferior, en ningún caso de debe mostrar favoritismos hacia él y si jerárquicamente está por encima, no hay que utilizar esta posición privilegiada para escalar puestos en el escalafón.

 

- Ser discretas. Esto evita los chismes que tanto daño pueden hacer y las malas intenciones de otros compañeros en el trabajo. Las muestras de cariño reservarlas para fuera del entorno laboral.

 

- Respetar el espacio vital del otro. Y en ningún caso inmiscuirse en sus labores profesionales.

 

- No utilizar los medios de la empresa para coquetear. Aunque es muy excitante mandarse correos o dejarse pos-it en la mesa, evita la tentación. Si estos mensajitos picantes caen en manos inadecuadas, te pueden traer problemas.

 

- Cada cosa en su lugar. No llevar los problemas de casa a la oficina ni viceversa. Hay que separar muy bien cada faceta de la vida y no mezclar. Descargar emociones en el trabajo, sobre todo las negativas, suele influir en un descenso de la productividad. Y llevar los problemas del trabajo a casa os impedirá la desconexión que todo el mundo necesitamos para sobrevivir en el momento que pisamos el felpudo de “Home sweet home”.

 

Si aún así son incompatibles en el mundo laboral, pero les va fenomenal en el amor y no quieren renunciar a él, es aconsejable que uno de los dos empiece a buscar trabajo en otra compañía o, al menos, en otro departamento. Pocas son las parejas que son capaces de pasar 24 horas del día con el cónyuge sin que la relación no se resquebraje.

 

Las mayores ventajas: ¡ahorro!

 

Encontrar el amor en un compañero resulta muy cómodo y económico. Ante tanto ajetreo, se ahorra gran cantidad de tiempo y energía en buscar en otros entornos a alguien con quien compartir experiencias y lecho; se ahorra dinero ya que no hay que invertir en salidas porque lo tienes y disfrutas en “casa”; si a esto le sumamos que en el trabajo suelen encontrarse personas afines, con las mismas inquietudes y objetivos comunes, no se puede pedir más.

 

Una de cada cinco relaciones que empiezan en el trabajo terminan en matrimonio. Sólo hay que aprender la forma de llevar a buen puerto esta atracción inicial o, al menos, que esta aventura no rompa la amistad y buen rollo en el ambiente laboral.

 

 

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