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Una chica fácil o una aburrida, tú decides.
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¡Es bueno esperar!
¿Cuándo es el momento indicado para acostarme con él?

 

¿Me acuesto con él o no?, ¿qué pensará de mí si lo hago: que soy fácil porque he aceptado a la primera o una aburrida porque me demoro demasiado?, ¿cuánto es demorarse demasiado y cuándo es ser fácil?


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Preguntarse si una debe acostarse con un hombre, y cuándo, es normal. La respuesta ya no es tan sencilla porque la cuestión contiene conceptos muy diferentes. Por eso no es tan fácil poner un límite: ¿por qué va a ser mejor acostarse el primer día que el tercero o al revés?

 

Acostarse en la primera cita casi te garantiza el fracaso

 

Lo que muestran los hechos es que más de las tres cuartas partes de las mujeres deciden acostarse en la primera cita y luego se preguntan si habrá otra o no. Otro hecho es que las chicas no consiguen llegar al orgasmo al menos en la mitad de esos encuentros sexuales. Lo que les hace sentirse muy resentidas hacia los chicos, o menospreciarse a sí mismas por su “incapacidad” para el placer.

 

La realidad que muestran esos datos es que la mayoría de las chicas se inclinan por dejarse llevar por su enardecimiento en la primera cita y que tales encuentros terminan siendo decepcionantes en una buena proporción de los casos.

 

Si nos fijamos en el tema desde un punto de vista meramente práctico, podría afirmarse que acostarse con alguien en la primera cita casi te garantiza el fracaso.

 

¿Por qué? Porque al no existir ningún compromiso por ambas partes, el grado de implicación en el placer del otro es mínimo. Y en tales circunstancias, las chicas tienen las de perder, sobre todo si no se pelean ellas mismas su propio orgasmo. Si es un “choque y fuga”, sólo cabe disfrutarlo en ese momento.

 

Hay que señalar, sin embargo, que no hay nada de malo en acostarse en la primera cita o en cualquiera de las siguientes, siempre que cada cual sepa lo que está haciendo y lo que cabe esperar de sus propios actos. Quiero decir que si lo que buscas es, simplemente algo fugaz, puedes acostarte con el chico en esa primera cita si quieres..., pero no esperes más. Sólo cabe disfrutarlo en ese momento. No cabe esperar que te vuelva a llamar o, si tú lo llamas, que acepte volver a salir contigo.

 

Otra cosa distinta es que en ese encuentro surja inesperadamente una cosa diferente (sentimientos) y el “rollo” se transforme en algo distinto. Pero para que tal cosa conduzca a buen puerto, tiene que surgir en los dos miembros de esa pareja fortuita. En cuanto sólo afecte a uno de ellos, sólo producirá sufrimiento.

 

Si lo que te ha guiado hacia ese chico son tus sentimientos hacia él (un “flechazo”), y no simplemente acostarte con él en la primera cita, tendrá una significación muy diferente. Porque no irás con él a la cama simplemente para disfrutar de su cuerpo y el tuyo, sino como consecuencia de “algo más” que sientes y que te liga a él. Pero si eres un “choque y fuga” para él, disfrutarás, quizás, de ese primer (y probablemente único) encuentro y poco más. En otras palabras: sufrirás porque te has acostado con un espejismo, no con tu media naranja. O sufrirá él, si la situación se da al revés.

 

Las mujeres se enamoran más que los hombres

 

Tal cosa carecería de importancia si no fuera porque los estudios realizados al efecto muestran que las chicas no son tan inmunes como quisieran en las relaciones sexuales fortuitas. Suelen quedarse emocionalmente “enganchadas” con mayor facilidad que los chicos; ponen en ellas una emotividad superior a la que, probablemente, desearían.

 

Por eso, resulta aconsejable para una chica que desea acostarse con alguien en la primera cita, que sepa por qué lo hace, lo que espera conseguir con ello, y lo que está dispuesta a arriesgar. Porque existen elevadas probabilidades de que termine esperando algo más donde, quizás, nunca hubo posibilidades de que lo hubiera.

 

 

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