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 Métodos anticonceptivos naturales ¿Sirven?
11 de Diciembre de 2008 11:17

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Nuestras abuelas hablaban de métodos naturales para no tener hijos. Aún hoy, algunos sectores sociales continúan hablando de ello. ¿Qué hay de cierto en su eficacia?

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Cuando se habla de métodos anticonceptivos naturales hay que olvidarse de aquellos procedimientos más o menos extravagantes que en ocasiones se escuchan. El más frecuente de ellos es que la primera vez que se tienen relaciones sexuales no hay riesgo de embarazo. ¡Mentira! ¡Como estés ovulando ya verás!

 

No hay 'marcha atrás'

Ojo con las buenas intenciones de tu pareja, la "marcha atrás" (aquello de: “no te preocupes que yo controlo”), no es seguro por dos razones: Primera, porque en el líquido preseminal, que sale sin necesidad de que la eyaculación esté próxima, pueden existir espermatozoides activos que te darán un disgusto; segundo, porque es difícil controlarse cuando se está llegando al orgasmo, por lo que no resulta extraño que el chico se demore más de la cuenta y salga cuando sea demasiado tarde.

 

Cuidado con la lactación. Durante mucho tiempo se consideró que las mujeres no podían quedar embarazadas durante la lactancia. Es verdad que esta retrasa la recuperación del ciclo normal por cuestiones hormonales, pero no lo hace siempre igual ni en las mismas condiciones. Pregunta por ahí y encontrarás numerosísimos casos de mujeres que se sintieron sorprendidas con un nuevo embarazo a pesar de estar lactando. Es un procedimiento natural muy poco seguro. 

 

El objetivo principal de los métodos anticonceptivos naturales es evitar que los espermatozoides se encuentren con el óvulo sin utilizar ningún procedimiento artificial (hormonal, de barrera, etc). Por eso, entre los métodos anticonceptivos naturales pueden estar el coito anal, el sexo oral y la masturbación mutua.

 

Pero cuando se desea practicar el coito es cuando aparece realmente el problema porque existen riesgos de fecundar el óvulo. En tal contexto, el principal método anticonceptivo natural sería la abstinencia completa de cópulas. Pero como eso es difícil de conseguir, el procedimiento se reduce a evitar mantener relaciones sexuales precisamente los días del ciclo en los que la mujer está ovulando. El problema que tiene este procedimiento es determinar cuándo se produce la ovulación.

 

El método del calendario

Este método fue desarrollado por los ginecólogos Kyusaku Ogino, japonés, y Hermann Knaus, austríaco, entre 1924 y 1928. también se le conoce con el nombre de “método del ritmo” o “método de Ogino”. Se basa en algunos conocimientos biológicos sobre los gametos y el ciclo de la mujer para calcular el día de la ovulación.

 

En ciclos de 28-30 días, la ovulación se produce en el día 14 ó 15 (los ciclos comienzan a contarse tomando el primer día de sangrado de la regla como primer día del ciclo). Por tanto, esos días habría que abstenerse de practicar la cópula. Pero como los espermatozoides pueden sobrevivir en el interior de la mujer unos tres días, se evitará el coito cuatro días (para más seguridad) antes del 14-15.

 

Y como el óvulo sobrevive igualmente unos tres días, habrá que añadir cuatro días más de abstinencia después del día 14-15. Eso supone que los días donde hacer el amor está prohibido se situarían entre el décimo y el diecinueve. Para mayor seguridad, se prefiere evitar el coito desde el séptimo día (algunos indican no mantener relaciones sexuales durante toda la primera fase del ciclo) hasta el veintiuno.

 

El procedimiento del Método Ogino deja poco margen para el coito, la verdad. Por eso, muchos usuarios del mismo intentan arañarle días al método, y tienen relaciones sexuales en días arriesgados... y tienene "hijos de Ogino”, como se conocen popularmente los fallos del método.

 

Tiene la desventaja de que le exige a la mujer ser muy regular en sus ciclos, cosa que no siempre es posible. Y requiere anotar la duración exacta de los mismos, los seis meses o más anteriores al comienzo de su uso. Con todo, la ovulación se puede adelantar o retrasar por motivos emocionales con cierta facilidad, lo que proporciona mayor inseguridad al método.

 

Algunos autores dan a este método una tasa de errores del 9%, pero otros señalan que oscila entre el 20% y el 25%.

 

El método de Billings

También conocido como Modelo Creighton del método de ovulación. Es una variante del procedimiento anterior. El método fue desarrollado en los años cincuenta-sesenta del siglo XX por los dotores católicos John Billings, Evelyn Billings y James Brown. Consiste en la observación de los cambios del moco cervical.

 

El extremo del cuello del útero (cervix) permanece taponado por una sustancia cuyas características varían a lo largo del ciclo bajo influencias hormonales. Durante los días fértiles aumenta su cantidad, su elasticidad y su viscosidad, además de hacerse más transparente. Durante los días no fértiles, el moco es distinto, más turbio o blanquecino y menos abundante.

 

La mujer se entrena en introducir un dedo hasta alcanzar el cervix, toca el moco, extrae un poco en la yema de los dedos y observa sus cualidades. Cuando aparece con las características propias de la ovulación, se abstiene de tener sexo hasta que desaparezcan.

 

El procedimiento tiene el inconveniente de que requiere un entrenamiento de al menos un año. Requiere mucha disciplina pues hay que realizar la revisión todos los días. Y la proporción de fallos está estimada entre el 25 y el 9%.

 

El método de la temperatura basal

Es, igualmente, una variante del método del ritmo o del calendario. Se basa en otro hecho biológico. La temperatura basal del cuerpo femenino varía en función del día del ciclo en el que se encuentra. Los días de la ovulación se produce un incremento de la misma.

 

La temperatura se ha de tomar todos los días, durante 5 minutos. El termómetro puede colocarse bajo la lengua, en la vagina o en el recto. Y debe tomarse al despertar por la mañana, con la mujer todavía en la cama, para evitar el calor que aporta la actividad física. De ahí el nombre de “temperatura basal”. Como en los anteriores procedimientos, hay que añadir cuatro días antes del de la ovulación y otros cuatro después. El resto de los días se consideran infértiles.

 

Como en el caso anterior, exige meses de toma diaria de la temperatura basal para tener un mapa de los ciclos de la mujer. La tasa de errores estimado para este método se sitúa en el 3%.


 

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