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Vida y Estilo » Mujer

 Adiós matrimonio religioso
06 de Febrero de 2009 03:28

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La mayoría de las personas se casan por la religión católica, pero en la actualidad una gran porción lo hace sólo por el civil. Aunque ninguna mujer se quiere perder la linda fiesta y el maravilloso vestido que soñamos desde pequeñas.

 

Esta pareciera ser la consigna actual de las parejas chilenas. La clásica ceremonia dentro de una iglesia desaparece paulatinamente. La nueva tendencia consiste en realizar matrimonios civiles, con vestido de novia, auto decorado, fiesta, ligas, ramos y demases, pero sin sacerdote, quienes no estar siendo el centro de atención.


Un dato que nos puede ayudar a entender lo anterior es que en Chile ha bajado el porcentaje de población católica.

 

La cantidad viene disminuyendo desde 1930 y se ha estabilizado en torno al 72% en los últimos años. Esto podría explicar el descenso en la cantidad de matrimonios configurados a partir del catolicismo. Actualmente, muchas parejas optan por realizar sólo el matrimonio civil.

 

Mi vestido

Andrea se casó en enero pasado. Ella tiene 24 y él 28. Viven juntos desde hace dos años, pero pololearon durante 11. Para celebrar su unión la pareja quiso hacer una fiesta y festejar juntos a sus familiares y amigos el importante acontecimiento. Entonces surgió el eterno problema del vestido.

 

Algunos años atrás, Andrea había quedado deslumbrada con el vestido que su hermana mayor utilizó. Por su cabeza sólo pasaba una idea: reutilizarlo. Pensaba que se vería preciosa, pero las convenciones culturales chilenas sostienen que se debe usar el vestido de novia sólo para la ceremonia religiosa. Andrea, sin embargo, no es católica. Tampoco su en ese entonces novio. Pese al impedimento social, Andrea decidió vestirse de blanco de todos modos, al igual que muchas mujeres que sueñan desde pequeñas llevar ese tipo de vestido.

 

La ceremonia fue completa. Sólo hubo dos ausencias: el sacerdote y la iglesia como locación del rito. Un pub de la comuna de Pirque reemplazó a esta última. Andrea llegó a su matrimonio en el auto que tienen junto a su pareja.

 

Un escarabajo verde decorado. Bajó las escaleras y se puso junto a su novio que la estaba esperando frente a la jueza que los casaría. Después de un breve discurso y las respectivas firmas de novios y testigos, Andrea y Juan Carlos se convirtieron en marido y mujer. Después, todos los ritos que se pueden encontrar en una fiesta de matrimonio se hicieron presentes.

 

"Uno se casa una vez en la vida"
Samanta y Cristián se conocieron en el año 93. Hoy, ella tiene 30 y él 31. Su amor comenzó de la manera más glamorosa. Samanta estudiaba en un colegio de mujeres, Cristián en uno de hombres. Entonces empezaron a enviarse cartitas que viajaban de colegio en colegio. Iniciaron un pololeo que duró 10 años. “Ya era tiempo, debíamos casarnos”, comenta Samanta.

 

Se casaron por el civil en una casa de eventos de Alonso de Córdova en febrero del año pasado. La jueza llegó hasta el lugar. “No nos casamos en la iglesia simplemente porque no somos creyentes”, dice Samanta. Ella llegó en un auto negro y cruzó una alfombra roja mientras el que sería su esposo la esperaba en la puerta acompañado de familiares y amigos.

 

Samanta, única mujer en su familia, reconoce que para ella no era vital el tema del matrimonio, pero sí para su madre. “La familia presiona un poco, el tema cultural es fuerte. Además una se casa una vez en la vida”, sostiene.

 

Ahora está embarazada. Pero hay algo más: su guagua se transformará en el primer nieto de la familia. La futura abuela, la madre de Samanta, está eufórica. Ella era una de las personas más entusiasmadas con el matrimonio. “Mi mamá no se pudo casar y a veces las personas se proyectan en otras”. Su alegría se ha visto redoblada con el futuro nieto.

 

 

Terra