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Irradia tu belleza
Cuidados para pieles jóvenes


La mejor arma para asegurarse un cutis sano y bello es la prevención y, aunque el envejecimiento cronológico es imparable, los tratamientos cosméticos a edades tempranas aseguran la calidad de la piel.


Aún estás a tiempo. Hay muchas cosas que puedes hacer ahora que eres joven de manera que la aparición de las primeras arrugas se produzca tarde, muy tarde.

 

Nada como aplicar eso de "más vale prevenir que lamentar".

 

Probablemente es un hecho que a tus 15 años, te expongas bastante al sol, pero, si al mismo tiempo empiezas a hacerlo protegida adecuadamente, puedes hacer que tu piel no sufra las consecuencias, y prevengas la aparición de futuras arrugas, flacidez y discromías en su tono.

 

Nada de cremas por encima de los US$200, ni el mejor de los tratamientos en cabina puede hacer más por tu piel que un ungüento con protección solar. Sin duda, la mejor arma para combatir las arrugas. Usa a diario un SPF 15 incluso más alto (preferiblemente 30) y de amplio espectro, es decir, que te proteja de los rayos UVA (los que causan el envejecimiento, porque penetran mucho más en la piel, destruyendo las fibras de colágeno y provocando la aparición de las arrugas) y los UVB (los que causan las quemaduras, eritemas solar y, en último lugar, el cáncer de piel).

 

Lee las etiquetas y busca ingredientes, como óxido de zinc, dióxido de titanio o Parsol 1789, porque bloquean la acción de los UVA y UVB.

 

La clave: los antioxidantes

 

Somos lo que comemos. Así que no olvides aderezar tu dieta con una buena dosis de antioxidantes.

 

Otra de las causas del envejecimiento está en la acción de los radicales libres, unas malignas moléculas que penetran en la piel y atacan las células sanas. Las vitaminas C, E, el té verde y blanco y la granada protegen la piel de las mayores fuentes de radicales libres: el sol y la contaminación.

 

Y si la idea del cáncer de pulmón no es suficiente para que dejes el tabaco, ten en cuenta que fumar provoca un aluvión de radicales libres, por no hablar de las arrugas que se forman en el contorno de la boca, el popularmente conocido código de barras.

 

El primer mandamiento

 

Limpiar la piel, antes de acostarse, para eliminar la suciedad y el maquillaje es imperativo. Hay distintos limpiadores según tu tipo de piel, aunque los dermatólogos suelen recomendar las fórmulas suaves y cremosas porque no irritan la piel. Pero si tu cutis es graso, las espumas y los geles suelen ser más apropiados.

 

No te dejes engañar por las apariencias porque, aunque creas que el limpiador no está el tiempo suficiente sobre la piel para hacer algo, las fórmulas enriquecidas con ácido glicólico o salicílico producen una suave exfoliación que ayuda a combatir las primeras arrugas.

 

Dedícale un par de minutos, como mínimo, a esta parte de tu ritual de cuidado, porque si no, cualquier tratamiento que uses después se quedará sobre la superficie de la piel y no podrá penetrar. Se lo impedirán las capas de células muertas y suciedad que campan a sus anchas por la superficie del rostro.

 

Aplica el limpiador con precisión y por todo el rostro. No te olvides de la línea de nacimiento del pelo, las cejas, y por debajo de la mandíbula. Retíralo con agua templada, porque la caliente puede irritar la piel y romper los capilares.

 

Cómo elegir una hidratante

 

Los dos mejores ingredientes son ácido hialurónico, un humectante que ayuda a que las células rebosen de agua, y petrolato, que forma una barrera sobre la piel evitando que el agua se evapore.

 

Para las pieles más secas, los dermatólogos recomiendan usar productos que combinen ambos ingredientes. Sin embargo, no todo el mundo necesita una fórmula untuosa, entonces ¿cómo saber si has elegido la fórmula correcta? Unas horas después de la aplicación, mírate en el espejo. Si la piel tiene brillos, cambia de crema y elige una versión más ligera o libre de aceites (oil-free). Si en cambio, notas la piel tirante, elige una fórmula más rica, con una consistencia más parecida a la mantequilla que al yogur.

 

Las cremas de día deberían contener SPF, al menos de 15, y después puedes elegir entre un variado elenco de ingredientes: antioxidantes, anti acné, anti edad, etc.

 

Entre los favoritos de los expertos está el ácido glicólico (que estimula la renovación celular); el ácido salicílico, que combate los granitos y las vitaminas C, E o el té verde, potentes antioxidantes.

 

Sea cuál sea la fórmula que elijas, aplica la hidratante inmediatamente después de haberte lavado la cara, cuando la piel todavía está húmeda, para así sellar el agua en su interior.

 

Sólo hay una excepción: si estás usando un tratamiento para el acné aplícalo cuando la piel esté totalmente seca.

 

Terra / Ana Parrilla