La israelí Yael Szapiro, experta en la técnica de Aura Soma, trabaja en Bogotá en el diagnóstico del aura, a través de un set de 107 botellas con colores obtenidos de la naturaleza, que funcionan como un espejo externo de nuestra parte interna, el alma.
Aunque su primera profesión fue la ingeniería de alimentos y biotecnología, Yael conoció esta terapia de medicina alternativa gracias a una experiencia personal que alivió a su propia hija de una enfermedad crónica. Atraída por la técnica se especializó en Aura Soma y el uso de esencias florales de Bach, para ayudar a las personas que visitan su consultorio.
Nacida en Haifa, Israel, Yael vive en Bogotá hace más de un año, con sus tres hijas y su esposo, un colombiano que fuera su compañero de universidad en Israel y la razón para que esta judía conociera Colombia.
Su sensibilidad por esta experiencia la llevó a estudiar la técnica de las Flores de Bach en el Instituto de Keren Hen, de Tel Aviv, Israel; posteriormente recibió la certificación de la fundación Dr. Edward Bach de Inglaterra y hoy está certificada en terapias de luz y color por Dr. Shulamit Ronen la maestra de la técnica de Aura Soma más importante del mundo y cerificada por el centro Asiac de Inglaterra.
Las Flores de Bach son esencias naturales utilizadas para tratar diversas situaciones emocionales, como miedos, soledad, desesperación, estrés, depresión y obsesiones. Fueron descubiertas por Edward Bach en 1930 aproximadamente.
“Estas terapias ayudan a mejorar el bienestar de cada uno de nosotros; se trabaja en el nivel emocional y sentimental de la personal y sirve de ayuda para superar los desequilibrios por los que todos pasamos diariamente”, explica Yael.
En cuanto a la terapia de Aura Soma, fue creada en Inglaterra en 1984 por Vicky Wall para demostrar la relación directa de los colores y la luz con la vida de cada persona. De acuerdo con este concepto “somos el color que elegimos”.
Las tonalidades que una persona elige al momento de la terapia, son reflejos de su aura, que a través del tiempo y las experiencias que haya vivido se matizan de manera distinta, haciendo única a cada persona.
El paciente elige su medicina
La terapia deja que el propio paciente elija la medicina para sus problemas; todo esto desde el interior de la persona, enseñándole a conocerse a sí mismo, a potencializar sus habilidades y superar sus dificultades.
Una vez la persona se para en frente del set de botellas, tiene la oportunidad de elegir cuatro que ayudarán a dictaminar su diagnóstico, de la siguiente manera:
De acuerdo con la especialista, la primera botella muestra las habilidades y cualidades de la persona y describe el potencial con el que esta llegó al mundo.
La segunda botella representa las dificultades y los retos; experiencias del pasado que afectan y estancan hasta la actualidad a cada persona.
La tercera botella es el presente, habla sobre el “aquí y el ahora” de esa persona, lo que necesita mejorar y aprender en su vida.
La cuarta botella permite ver el futuro en el sentido sentimental y emocional de a dónde puede llegar esa persona, si se potencializa las habilidades y se superan las dificultades.
Finalizando la sesión, Yael aconseja ciertos colores para la vida diaria, que serán pauta importante para encontrar los cambios que la persona necesita. De igual manera, receta algunas esencias florales de Bach, que ayudan con las emociones y situaciones sentimentales por las que esté atravesando la persona en ese momento.
Mónica Hurtado Ruiz/ Terra
