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Foto: Getty Images
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Fantasías, disfraces y roles para complacer en la cama
¿Te ha pedido alguna vez tu chico que te vistas de una determinada manera para mantener un encuentro sexual? ¿Por qué lo hacen?

Dentro del mundo de las fantasías sexuales, las hay muy simples y otras más complejas y elaboradas que requieren una escenificación verdaderamente complicada.

 

Entre las fantasías simples se encuentran aquellas que supone mantener relaciones sexuales con algún tipo de persona en concreto, habitualmente, dentro de un determinado tipo de escenario que está condicionado por el rol que representa esa persona.

 

Roles que más excitan a las mujeres
Con lo que más sueñan las mujeres es con la idea de mantener relaciones sexuales con militares (porque representan el poder, el macho alfa del grupo que somete a todas las hembras), con bomberos (uniformados –poder-, musculosos, salvadores..., como un auténtico Príncipe Azul), o con pilotos de avión (por las mismas razones).

 

Roles que más excitan a los hombres
Los hombres también tienen este tipo de fantasías. Una gran parte de ellos (47%) fantasean con mantener relaciones sexuales con mujeres desconocidas. Y una proporción poco conocida hasta hoy, se excitan más cuando esa extraña representa un rol especial.

 

Por ejemplo, el papel de la enfermera o de una mujer policía, es muy excitante para los hombres, también el de una colegiala o Caperucita Roja, aparentemente inocentes e, incluso, el de la secretaria o la Geisha.

 

¿Por qué les excitan tanto?
Si los hombres eligen esos papeles femeninos como objetos de sus fantasías es, entre otras cosas, porque ellos tienden a necesitar introducir la variedad en sus fantasías eróticas. La variedad de actores, de participantes, aunque hagan lo de siempre (las mujeres, sin embargo, se sienten más atraídas por la variedad de actividades sexuales, aunque las hagan los mismos sujetos).

 

El éxito de la lencería erótica entre los varones viene, en parte, de esa necesidad de variación, de cambio. Pero el atractivo de un determinado rol femenino también viene de lo que esas mujeres representan, del simbolismo que tienen para cada cual.

 

Conviene no olvidar que el mundo de la fantasía se puebla de situaciones que muchas veces jamás se harían en la realidad. Es un mundo trasgresor por naturaleza, carece de límites, y de leyes, que cada cual puede modificar a su antojo. Eso es, precisamente, lo que hacen tan atractivas las fantasías, que se pueden romper las normas sociales sin consecuencias.

 

Enfermeras, mujeres policía y colegialas
Que los hombres fantaseen con enfermeras o mujeres policías, supone para ellos el aliciente de cambiar de rol. Pasar de ser los sujetos que actúan a ser los que se dejan hacer. Se trata de situaciones en las que ellos no son los responsables de la actividad sexual, porque el mando lo tiene el otro.

 

La enfermera acostumbra a manipular el cuerpo, por eso no se hace tan extraño que ese manejo pueda adquirir tonalidades eróticas (le sucede lo mismo a los niños de ambos sexos cuando juegan ´a los médicos´). Algo semejante a lo que sucede con la mujer policía que impone su autoridad, obliga a hacer cosas y también proporciona la fantasía de tener acceso a lo prohibido.

 

Las fantasías que giran en torno a las colegialas o al personaje del cuento recogido por Perrault de la tradición popular, Caperucita Roja, juegan con el aliciente que tiene lo que está prohibido e intercambiar alternativamente los papeles de seductor y de seducido.

 

Secretarias y geishas
Las fantasías que incluyen a una secretaria o una Geisha, juegan con el atractivo que tiene lo insólito y nunca experimentado. La secretaria es algo más próximo, pero de lo que carece la mayoría de los hombres, y la Geisha aporta algo más exótico.

 

Pero, ambos personajes tienen en común el aliciente para el fantaseador de que son sujetos obligados a obedecer por su papel. Y aquí, lo excitante es conseguir su sumisión sexual.

 

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