Foto: Getty Images
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Maneras y posturas para dar placer infinito a tu pareja
La verdad es que eres capaz de hacer que tu pareja vea el séptimo cielo en tus relaciones sexuales y ella consigue lo mismo contigo pero, ¿podrías mejorarlo?
Es posible conseguir que tu pareja sienta más placer o que ella te lo haga sentir a ti. Sin embargo, conviene saber que lo que resulta bueno para ti no tiene por qué serlo también para el otro. En este sentido, hombres y mujeres disfrutan más con cosas diferentes.
Antes de nada conviene olvidar que toda relación sexual deba ser 'forzosamente coitocéntrica', esto quiere decir relacionada con el coito. Los seres humanos pueden relacionarse sexualmente entre sí de varias maneras sea cual sea su sexo.
Por eso no está de más saber que, por orden de intensidad orgásmica, los hombres prefieren: ser masturbados, masturbarse, sexo oral, coito.
Y las mujeres, siguiendo el mismo tipo de orden, prefieren: masturbarse, sexo oral, ser masturbada, coito. Otra cosa distinta es que durante el coito se satisfagan otro tipo de necesidades emocionales que vienen de la calidez del abrazo, la intimidad del contacto, etc.
Pero si se desea dar más placer a la pareja, debe tenerse en cuenta esta lista como referencia general para saber cómo actuar en cada momento. Además, dentro del coito, los hombres y las mujeres obtienen más placer en posiciones diferentes.
La del 'misionero' con las plantas o los talones de los pies femeninos apoyados sobre la superficie donde estén acostados resulta más placentera para ellos porque logran una penetración profunda, pero una penetración menos profunda puede satisfacer más a la mujer porque posibilita que la raíz del pene estimule eficazmente al clítoris; la misma postura con las piernas de la mujer rodeando la cintura de él, resulta tan insatisfactoria para ellos como para ellas.
Ellas encima y tendidas a lo largo sobre ellos, es una postura muy placentera para la mujer y menos para los hombres. Si en esa postura ellas se incorporan un poco y permanecen sentadas aunque muy inclinadas hacia delante, seguirán sintiendo orgasmos con mayor posibilidades y ellos con menos.
Pero, si ella se sienta completamente, soportando su peso con las rodillas, evitan la penetración profunda (que puede resultar dolorosa para algunas mujeres) y se limitan a estimular el pene de su hombre con los músculos perivaginales externos, no llegará al orgasmo salvo que se ayude manualmente, pero proporcionará un gran placer al hombre pues aunque estén practicando el coito, realmente le están masturbando con la vagina; y eso para algunos puede resultar irresistible.
Con frecuencia, que el hombre se demore en practicar los vaivenes del coito, introduciendo y extrayendo el pene varias veces de la vagina, procura a la mujer unas sensaciones eróticas muy estimulantes. Después, puede practicar el coito en la variante que más deseen.
Cómo masturbar al otro
Si se trata de masturbar al otro, resulta interesante introducir alguna variante que puede ocasionar un placer más intenso e inesperado.
Por ejemplo, si lo habitual es procurar al otro un estimulo rápido para que alcance el orgasmo, puede hacerse lo contrario. Es decir, mantener una estimulación lenta. O bien, variar el ritmo de lento a rápido y otra vez a lento, o al revés, con el fin de procurar unas variaciones 'torturantes' que incrementen la excitación y la intensidad final del orgasmo (en los hombres, incluso, mayor volumen de la eyaculación).
Con el sexo oral pueden hacerse cambios parecidos.
Pero lo más importante de todo es que esos cambios se realicen de común acuerdo, porque en caso contrario la variación puede sorprender al otro y cortarle el interés; lo cual es muy frecuente.
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