Especiales
 
Más Canales
 
BELLEZA
Foto: Getty Images
Foto: Getty Images

Más Noticias



Acabar con las ‘orejas de Dumbo’, es posible con cirugía

 

Usar el cabello largo, suelto o recogido, o hacerse un peinado particular puede ser la coartada más usual para camuflar un defecto físico en las orejas. Sin embargo, esos problemas de la autoimagen física que laceran la autoestima, que antes eran insolubles, hoy se pueden resolver con una o dos horas en el quirófano.



La cirugía estética le permite a niños y adultos superar los llamadas pabellones en pantalla (hacia adelante) y las orejas prominentes (complejo de Dumbo).

 

Los niños, sobre todo, que padecen estos defectos físicos son los más afectados, porque son el centro de burlas y ultrajes por parte de sus compañeros de juego en el barrio o el conjunto, o de estudios en la escuela.

 

Así mismo, los adolescentes, ansiosos por recibir la aceptación de los miembros de su grupo de amigos, es otro grupo de los que más sufre por estas deformaciones en la orejas.

 

En el tercer grupo están las mujeres y adultos de todas las edades, que arrastran desde niños el estigma de lucir unas orejas prominentes o en pantalla. Hasta que llega el día en que se deciden a cambiar y solicitan la asesoría de un buen cirujano plástico facial (especialista del rostro) para que les mejore la posición y le reduzca el tamaño a sus orejas.

 

La cirugía plástica que permite remodelar, disminuir, pegar o reposicionar las orejas, teniendo en cuenta la armonía general del rostro, se denomina otoplastia.

 

“Mediante una incisión muy pequeña que se realiza detrás de la oreja, se llega al cartílago y se esculpe, moldea, o acorta), para darle una posición y una forma más armónica”, afirma Jorge Alberto Espinosa Reyes, cirujano plástico facial y otorrinolaringólogo.

 

 

La pérdida del protagonismo

 

En la primera consulta, el especialista valora la necesidad de esta intervención bajo parámetros antropométricos; enseguida, le toma al paciente fotografías de su rostro y del protagonismo que juegan sus orejas. En la siguiente consulta, le presenta una proyección en el computador de cómo puede resultar la cirugía. El paciente, así, tiene una aproximación visual del resultado final y de la armonía facial que obtendrá después de la cirugía.

 

Este procedimiento es ambulatorio, bajo anestesia general (aplicada generalmente a los niños) o local, y es posible realizarlo desde los 6 años de edad, ya que las orejas completan su desarrollo alrededor de esta edad. Los resultados pueden verse después de una semana.

 

La operación, generalmente, tiene una duración de una a dos horas, pero en los casos más complicados demora un poco más. Esto depende de la deformación auricular y de las técnicas a emplear.

 

“Las cicatrices que resultan rara vez son visibles, porque son delgadas y pálidas, y se localizan en el pliegue natural del revés de la oreja, donde no son evidentes”, asegura Espinosa Reyes.

 

El paciente podrá regresar a sus labores habituales después de una semana. Sin embargo, no se recomienda realizar labores que exijan movimientos bruscos o demanden un trabajo corporal fuerte. Los deportes deberán esperar también un tiempo adicional. Los resultados definitivos se podrán valorar después de cuatro semanas.

 

Los costos de una otoplastia están entre los cuatro y los siete millones de pesos, de acuerdo con la complejidad del procedimiento.

 

“De esta forma los pacientes logran que las orejas dejen de ser protagonistas de la cara y se conviertan en parte armónica de ella”, concluye Espinosa Reyes. 

 

 

 

 

Terra/Información de Prensa

 

 

Busca Pareja