Foto: Getty Images
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Conoce cuál es la postura ideal según el tamaño del pene
La mejor guía sexual de la historia, el Kamasutra, no da la razón a aquellos que dicen que el tamaño importa. No obstante dice algo en lo que sí tiene mucha razón: lo importante es que la pareja sea compatible en la cama. Por eso, si te encuentras ante un hombre que tiene un miembro pequeño no te desanimes, hay algunas posiciones que ayudan a sentir un pene como si fuese gigante.
Muchas veces resulta embarazoso acostarse con un hombre y no saber qué posición hacer para que los dos obtengan placer y para compensar algunas incompatibilidades que a veces se presentan entre las parejas. Por eso, te traemos una serie de posturas con las que disfrutarás sea cual sea el tamaño de su pene.
Penes pequeños: el gancho
Si el hombre tiene un pene pequeño, te recomendamos una postura llamada 'el gancho'. Simplemente la mujer se tumba sobre su espalda y el hombre encima de ella. Levanta las piernas y apóyalas sobre sus hombros. Esta postura ofrece una penetración muy profunda.
Además, será él quien tenga el control total de la situación. Si aprietas tus tobillos por detrás de su cuello obtendrás aún más placer ya que estarás apretando el canal vaginal. Eso sí, es importante que la mujer tenga un poco de flexibilidad.
Penes medianos: el perrito
Esta postura es clásica. Una de las más practicadas porque es fácil y porque es para aquellos penes que estén dentro de la media. El perrito se encuentra dentro de la lista de las posturas que permiten una penetración bastante profunda.
Penes grandes: la amazona al revés
En esta postura, el hombre se tumba boca arriba pero sin apoyar del todo la espalda. La chica se pone encima de él dándole la espalda, de rodillas y con los muslos sobre él.
El hecho de estar de espaldas implica que no se pueden ver la cara, lo que para algunas parejas puede resultar bastante excitante. Así sentirán los cuerpos y dejarán volar toda su imaginación.
Penes descomunales: el tobogán
Él se pone de rodillas (como si estuviera rezando) y la mujer apoya la espalda con las piernas levantadas y apoyadas sobre los hombros de él. Es decir, que la cola de la mujer 'pega' contra la zona genital del hombre. Además, él sostiene las piernas de la mujer agarrándola por los muslos.
El hombre ‘baja’ la inclinación de su pene y así penetra a la mujer. Él puede penetrar lentamente a la mujer, y meter sólo 'la puntica'.
Piensa que en la entrada de la vagina hay muchas terminaciones nerviosas que dan mucho placer, y a él le gustará porque rozará su parte más sensible: la 'cabeza' del pene.
Terra
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