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Foto: Getty Images
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Pasos para conseguir que un hombre logre la máxima excitación

 

Para muchos hombres el sexo está relacionado únicamente con la penetración. Ellos mismos desconocen que hay varias clases de orgasmos y limitan sus maneras de conseguir placer. Por eso, hay que darles una ayudita y así, demostrarles que no sólo con introducir su miembro en la vagina se puede obtener satisfacción.



Además de la eyaculación que se obtiene por la penetración, los hombres pueden alcanzar el goce con la mente. Esto es lo que se denomina el orgasmo tántrico. Saber cómo llevar a tu hombre a este punto no sólo lo hará arder en pasión sino te llevara a ti a tener un preámbulo de ataque.

 

Presta atención a las siguientes indicaciones:

 

 

Aumentar la excitación

 

El secreto para que pueda disfrutar y vivir este orgasmo es aumentar la estimulación gradualmente. De esta forma se mantiene la tensión muscular en la zona sexual al mismo tiempo que su deseo sigue creciendo. Al final, tu chico llegará a un punto de no retorno y toda esa tensión que ha ido acumulando, mental y física, estallará.

 

 

Frío, para aumentar su deseo

 

Para empezar, empieza con el juego de museo “se puede mirar pero no tocar”. Los hombres se excitan mucho por la vista, así que despierta su erotismo con algún gesto o pose sugerente que no sea demasiado directa ni evidente. La intención es calentar motores.

 

Cuando estén juntos en plan de ‘arrunchis’ haz algún comentario acerca del calor que hace en la habitación. Di que te vas a cambiar de ropa mientras te quitas la camiseta justo cuando pasas por delante de él. Te aseguramos que ese medio striptease será la chispa que encenderá el canal sexual en su cerebro.

 

 

Tócalo en dos zonas

 

Llega el paso de acariciarlo en dos zonas erógenas al mismo tiempo. Mientras le estimulas manualmente el pene, por ejemplo, atrapa su lengua con tus labios y chúpala como si fuera un dulce.

 

Ese acto le parecerá realmente excitante.

 

 

Sorpréndelo manualmente

 

Cuando sientas que su respiración y su ritmo cardíaco se aceleran y los músculos de la zona pélvica se contraen, coloca el pulgar en el glande y el resto de la mano en la base del miembro como si estuvieras agarrando un joystick. Aprieta delicadamente durante un par de segundos, suelta y, diez segundos más tarde, vuelve a repetir la acción sobre su pene.

 

¿Por qué esto le resulta tan excitante?

 

Cuando un hombre está a punto de llegar al clímax, la sangre se acumula en la zona pélvica, sobre todo en el pene, y la tensión sexual de su cuerpo está en el punto álgido. Un pequeño apretón como éste consigue retener el flujo sanguíneo durante un instante y, de esta forma, se frena brevemente el orgasmo y la tensión en la zona sigue in crescendo.

 

 

Cambia de postura

 

Cada vez que veas que tu chico este a mil, cambia la maniobra erótica. Según indican algunos estudios científicos, la variedad en los movimientos y las caricias aumenta la actividad en las zonas del cerebro relacionadas con la excitación sexual. Es decir, que estimular a tu chico y, al cabo de un rato, cuando esté a punto de estallar de placer, hacerle algo totalmente diferente, provocará que cada vez esté más ardiente, física y mentalmente.

 

Si le estás dando sexo oral, por ejemplo, y sientes que él está en el borde, para en seco y ve a otra cosa.

 

Una pausa momentánea hará que se aleje del orgasmo instantáneo y la excitación siga aumentando. O, si, por ejemplo, la postura que teníais era la del misionero, date la vuelta de forma que seas tú quien esté encima y puedas dirigir y decidir el ritmo. Por un lado, podrás ralentizar la penetración y contribuir a que él tarde un poco más en llegar al orgasmo.

 

Pero es que, además, cuando tú estás arriba tienes el control sobre la presión y el ángulo de la posición, lo cual te llevará a ti a un orgasmo magnífico 100 por ciento garantizado.

 

 

El tirón erótico

 

A estas alturas, tu chico ya no puede más y sólo piensa en el alivio final. Sin embargo, aún tiene que pasar la penúltima “tortura”. Ponte encima de él y, cuando te penetre, contrae los músculos vaginales y presiona con ellos la punta de su miembro. Sentirá una especie de suave masaje en la zona que le pondrá a mil por hora.

 

Después, antes de que llegue al orgasmo, retírate lentamente para que sienta la fricción de tu vagina sobre el pene, acaríciale los testículos y, con mucha delicadeza, cógelos y da un pequeño tirón hacia abajo. Los expertos aseguran que esta maniobra tiene un efecto catapulta: es el momento ideal para conseguir un orgasmo sin igual.

 

La zona del perineo se contrae provocando una eyaculación más intensa, lo que hace que la onda de placer que recorra todo el cuerpo sea más profunda.

 

 

Fuego total

 

Si crees que ya has llegado al final y la fiesta se ha acabado justo después de que él se ha desfogado del todo, te equivocas. Aún puedes prolongar el orgasmo un poco más. Lámele lentamente el glande o acaríciaselo de forma muy delicada.

 

Puede que esté tan sensible que no sienta de forma consciente que realmente le estás tocando ahí pero, sin duda, el roce de tu piel contra su cuerpo hará que su orgasmo se amplifique y sea más grandioso que cualquier otro que haya experimentado en su vida.

 

 

 

 

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