A los hombres les molesta algunas cosas de ellas
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¿Qué les molesta a los hombres?
Lo que ellos no quieren de una mujer al vivir juntos
No siempre compartir la cama y el espacio con nuestra pareja resulta tan idílico como creemos. Pero no sólo las mujeres tienen expectativas, ellos también quieren que su pareja esté a la altura.
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Estar todas las noches juntos, compartir los desayunos, los quehaceres domésticos e incluso nuestro espacio cuando queremos estar solas, son situaciones cotidianas que pueden alterar el ánimo femenino en algunas ocasiones.
¿Pero qué cosas les molestan a ellos de la convivencia?
Acá te contamos lo que puede estar afectando el ánimo de pareja.
Tratarlos como hijos Si ellos quisieran tener una madre al lado definitivamente nunca se hubieran ido de su casa, por lo tanto eso de estar retando, mimando o alegando por todo lo que hace es una de las actitudes femeninas que los hombres detestan. Una cosa es cuidarlo y querer protegerlo, pero otra es pensar que él no puede hacer nada por sí mismo y que no puede asumir las consecuencias de sus actos. Si se resfría porque no se abrigó cuando tú te pasaste horas discutiendo para que lo hiciera, es su problema.
Bajar la cuota sexual
Cuando estaban separados se esforzaban por encontrar momentos y lugares para estar juntos y si pasaban más de dos días se desesperaban y conversaban sobre lo increíble que será cuando vivan juntos ya que podrán hacer el amor cuando quieran. Pero resulta que ya viven juntos y tú no hayas nada mejor que evitarlo cuando él se acerca, y no sólo un día, sino todos. Eso es algo que para ellos resulta inconcebible, menos cuando antes parecías que deseabas el sexo tanto como él. Ellos esperan que en eso no cambies, de lo contrario pensarán que antes mentías o sólo te interesaba “atraparlo” definitivamente.
Ponerlos bajo libertad condicional Si antes ellos salían con sus amigos y tú con tus amigas y ahora ni siquiera lo dejas practicar el fútbol los domingos por la mañana argumentando que debe acompañarte a hacer las compras, estás en un grave error. Condicionarlos a tener su espacio si es que hacen una cosa u otra, termina por aburrirlos y pensar en lo bueno que era estar separados, incluso solos, así que “ojo”.
Retarlos y castigarlos por todo
Que la tapa del baño arriba, que las toallas en el piso, que los platos sucios, etc. Ellos odian que un día para otro te conviertas en su peor pesadilla cuando antes te reías de su desorden y sólo te limitabas a ordenarlo un poco o sugerirle que lo hiciera.
Pensar que él es una visita
Si se van a vivir juntos, ya sea en un depto. nuevo o en el que antes tenía él o tenías tú, no te conviertas en la dueña absoluta del espacio y lo hagas sentir como una visita que no tiene derecho a decidir sobre ningún aspecto de la casa. Él también debe poner su toque y sus gustos en la decoración del espacio que compartan y si él tolera esos detalles rosados, tú también debes ceder y permitir uno que otro trofeo deportivo en el living. Ley pareja es justa.
Que nos convirtamos en brujas
Antes éramos unas dulces mujeres, que lo mimábamos, que le dábamos regalos, que lo elogiáramos, y de pronto cuando nos vamos a vivir juntos, nos ponemos mañosas, odiosa y rezongonas. ¿Por qué no pueden ser tan encantadoras como antes?, es la pregunta que ellos se hacen.
Que les achaquemos el estrés
Luego de un día de estrés solíamos juntarnos con él para calmarnos, despejarnos y divertirnos un rato. El tema es que ahora llegamos a la casa y no hacemos nada mejor que convertirlos en nuestra pera de boxeo y objetivo de todas nuestras descargas. Eso es injusto, para ambos lados y una de las reglas de la buena convivencia es dejar todos los problemas de trabajo y los de pareja fuera del dormitorio.
Descuidarse
Si él nos venía a buscar pasábamos horas arreglándonos, y ahora que vivimos juntos con suerte nos hemos levantado o cambiado la ropa del trabajo para cuando él llegue. Si él antes nos piropeaba y le encantaba ver cómo nos producíamos para él, ahora la verdad es que no logra entender qué ha cambiado en nosotras que ya no nos preocupamos de la apariencia y menos si engordamos o no un par de kilos.
Dependencia del otro
Nada peor para un hombre que ver cómo su pareja se anula y se vuelve una especie de extensión de su persona. Tener los mismos amigos, compartir la casa o tener los mismos gustos no implica que debas estar pegada a él las 24 horas del día. Ellos adoran cuando su mujer tiene más panoramas que estar con ellos y ven cómo son capaces de socializar y ser independientes.
Que nos pongamos aburridas
Ir al parque de diversiones, a un pub, heladería o día de picnic era una de nuestras aficiones y no parábamos de organizar panoramas entretenidos para compartir. Pero resulta que ahora tenemos flojera y no queremos gastar plata. “Para qué si podemos estar juntos en la casa, viendo tele, abrazaditos”, es la típica excusa. Pues bien, ellos conocieron una mujer divertida, osada y la verdad es que por esos motivos decidieron compartir la vida y el espacio con nosotras, entonces, ¿será justo que les cambiemos la persona con la que ellos querían compartir?.
Francisca Vega López / Copyright Terra Networks SA
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