La polémica senadora Piedad Córdoba, una de las más aguerridas críticas del presidente Álvaro Uribe, se ha convertido en la esperanza de los alrededor de 700 secuestrados que las Farc mantienen en las selvas del país.
Regreso a la libertad de cuatro uniformados
ESPECIAL: liberación de seis secuestrados
Cronología de secuestros por las Farc
Artífice de la liberación de varios secuestrados, los últimos tres policías y un soldado puestos en libertad el domingo, está dispuesta a luchar hasta las últimas consecuencias para ver el fin del infierno que supone el cautiverio.
Y es que esta integrante del Partido Liberal, cercana al presidente venezolano Hugo Chávez, goza de la confianza de los dirigentes de las Farc.
De carácter controvertido y provocador, esta congresista de 54 años, de tez morena y que siembre va ataviada con originales turbantes, es una buena expresión de la mezcla de razas.
Piedad la persona
Piedad Esneda Córdoba Ruiz, separada y madre de dos hijos, nació en Medellín en 1955 y estudió Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana.
Su padre, Zabulón Córdoba, era oriundo del departamento del Chocó, y su madre, Lía Ruiz, pertenece a la blanca raza antioqueña.
Es por ello que recibe el apodo de "la negra Piedad" unas veces de forma cariñosa y otras despectiva por la facilidad que tiene para crear polémicas y generar enredos.
Córdoba inició su carrera política en 1986 como funcionaria de la Contraloría y secretaria privada del Alcalde de Medellín, dos años más tarde fue electa concejal y en 1990 llegó a la Cámara de Representantes, desde donde pasó en 1994 al Senado.
Su lucha política
Reelegida durante cuatro legislaturas, desde su posición de Senadora ha luchado a favor de las minorías étnicas y por otros asuntos polémicos como los derechos de los homosexuales y el aborto.
Hace una década comenzó a criticar a los paramilitares y fue secuestrada por orden del extinto jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), Carlos Castaño, quien, al parecer, le "perdonó" la vida.
Durante el actual gobierno de
Álvaro Uribe, desde 2002, ha arremetido contra esos escuadrones y hace tres años uno de sus asesores, el catedrático Jaime Gómez, desapareció en un parque de Bogotá y fue hallado muerto en el Parque Nacional de Bogotá días más tarde.
Polémicas declaraciones
La discusión con Uribe llegó al punto máximo cuando lo acusó de buscar su propia muerte: "que me maten porque yo del país no me voy", dijo entonces.
Durante su asistencia, en marzo de 2007, a un foro en México que acogió a miembros de las Farc, la Organización para la Liberación Palestina (Olp) y Eta, entre otros grupos tildados de terroristas, manifestó que "los gobiernos progresistas" de América Latina debían romper relaciones diplomáticas con Colombia.
Amigo en el vecindario
Ese año, Córdoba medió junto a su amigo Hugo Chávez en la liberación de un grupo de secuestrados por las Farc a petición del propio Uribe, quien terminó poniendo fin a ese proceso por considerar que ambos mediadores estaban más del lado de los guerrilleros que del suyo.
Aquella acción irritó al mandatario venezolano y puso en peligro las relaciones entre los dos países.
Una gestión que no llegó a buen término pero que le permitió a
Piedad Córdoba ser candidata al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
En aquellas fechas, la dirigente izquierdista viajaba con frecuencia a Caracas y fue acusada de permitir que le costearan los gastos en Venezuela.
Sus opositores pidieron juzgarla por "traición a la patria y conspiración" y la Senadora recibió insultos en la vía pública e incluso en el interior de los aviones que tomaba.
‘Cercanía’ a las Farc
Pero a la postre aquella gestión permitió que las Farc liberaran hace ahora un año a seis políticos secuestrados, entre ellos la ex candidata presidencial
Clara Rojas.
Con provocación, Piedad Córdoba ha llegado a afirmar que comparte algunas tesis de las Farc y que no le importa que la llamen "canciller" del grupo guerrillero.
Un computador decomisado y descifrado el año pasado por organismos secretos a ‘
Raúl Reyes’ hablaba de una líder política que trabajaba para el grupo, una tal "Teodora de Bolívar", que, según portavoces oficiales, era Piedad Córdoba.
Fotos de esta Senadora vestida de camuflaje junto a líderes guerrilleros contrastan con otras en las que Uribe le estampa un beso en la mejilla.
Y es que a Piedad Córdoba se le reconoce la nobleza. Así ha quedado demostrado esta semana, cuando admitió haber cometido errores.
Con todo se le ha alabado de forma unánime por conseguir el regreso a sus hogares de los secuestrados en poder de las Farc.
Terra Colombia / Guillermo Tovar / EFE