“La luz de la luna reflejaba las láminas de los cuchillos”. Así recuerda Carlos Mauricio* la madrugada del 25 de julio, día en que más de 20 hinchas del equipo Club Deportivo los Millonarios los atacaron y apuñalaron a su amigo Luis Carlos*.
Esa disputa no nació ese día. Surgió años atrás cuando Carlos Mauricio renunció a la barra a la que pertenecía, ‘Los Charlados’ (que forma parte de ‘Kilombo norte’) y liderada por Raúl Reales -alias ‘Palmira’-, para formar una barra propia.
La pelea con Reales, a quien no le gustó la decisión de Carlos Mauricio, estaba ‘cazada’. Quince días antes de que apuñalaran a Luis Carlos, ya se habían enfrentado. “Todo comenzó cuando tuvimos una pelea con ellos. Ese día éramos 15 contra 20. Yo ni sabía por qué nos habían atacado, pensé que era por el sector, por las calles o por el mural”, le comentó Carlos Mauricio a
Terra Colombia.
Después de esto, dice Carlos Mauricio, ‘Palmira’ y su gente juró venganza.
Luis Carlos cae desvanecido
La noche del 25 de julio, Carlos Mauricio y sus amigos, entre ellos Luis Carlos, estaban reunidos en un parque al norte de Bogotá. A las 2:30 a.m. llegó ‘Palmira’, ‘Tumaco’, ‘Jairito’ y 17 personas más de ‘Los Charlados’.
“Ese día estábamos felices, no sabíamos que iban a llegar, nosotros sólo éramos cinco y ellos 20. Todos llegaron armados con unos cuchillos mata ganados, varios tenían dos”, recuerda Carlos Mauricio.
En ese momento empezó la pelea, Carlos Mauricio y ‘Palmira’ se dieron golpes en la cancha de microfútbol del parque. Después él y los otros cuatro jóvenes formaron una línea “que no se deja romper, porque si se rompe se pierde toda la defensa”.
“Tocó defendernos, eso sí lo sabemos hacer bien. Pero en un momento Luis Carlos se dejó provocar, rompió fila y se retiro del grupo. Al momento de retirarse vi que ‘Jairito’ recibe algo de una nena, sale corriendo y le pega una puñalada a mi amigo con una ‘pata e cabra’. Tras la puñalada, Luis Carlos se desgonza y ‘Tumaco’ aprovecha para darle una pata en la cara”, dice Carlos Mauricio señalando el lugar exacto donde cayó su compañero.
El puñal entró por la axila, le perforó un pulmón, el tórax y le rompió una arteria.
Mientras Luis Carlos quedaba herido en el suelo, llegó la policía por el costado oriental del parque, dan dos tiros al aire y, según Mauricio, “no agarran a nadie”.
“Eran 20 y este barrio sólo tiene dos salidas y se escaparon (…) Yo le pregunté al policía por qué no había agarrado a ninguno, y me respondió: ‘o le salvaba la vida a su amigo o capturaba uno’”, comenta con rabia.
Cinco días en coma, a punto de morir
En una patrulla de la policía trasladaron a Luis Carlos hasta la Fundación Cardio Infantil, al norte de la ciudad, donde alcanzó consciente. A las 6:00 a.m. llegó Luz Mery, su hermana, y él le narró, como pudo, lo que había sucedido.
“Me comentó que había sido ‘Palmira’ y el que lo había apuñalado era ‘Jairo’ (…) después de eso entró a cirugía y durante la operación entró en shock, duró cinco días en coma”, cuenta su hermana.
Después de la operación, los médicos le comentaron a la familia que el estado del joven era muy delicado y que en cualquier momento podía morir.
Rezando, Luz Mery pidió por la recuperación de su hermano menor, que por fortuna tardó quince días y que incluyó otra operación más, porque se le infectó el pulmón debido a las bacterias que tenía el arma con la que lo hirieron.
Luis Carlos permaneció más de 30 días internado en la clínica. Las heridas que le dejó la pelea estarán con él el resto de su vida pues, según los médicos, lo dejarán lisiado.
“Los médicos nos han dicho que va a quedar lisiado. Como fue un problema del pulmón y tuvo dos intervenciones, no se puede serenar y ni siquiera podrá correr porque se va a fatigar. Ahora camina y le da taquicardia. Está en terapias pero aún no puede caminar bien y está en silla de ruedas”, afirma su hermana.
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