Noemi Sanín fue la primera mujer presidenta de una institución financiera en Latinoamérica y de su familia salió la primera mujer que ocupó una silla en el consejo de ministros del país.
Ella misma ya ha participado en varias oportunidades de ese grupo y tiene la satisfacción de haber sido la imagen de Colombia ante el mundo en distintos escenarios. No se sabe si su encanto es su género o la diplomacia con que actúa, pero quizás a ambos les saca el mejor partido.
De la primera vuelta de las elecciones anteriores sorprendió el resultado que obtuvo y por encanto o por diplomacia se supo mantener al margen de la polarización que se creó.
Muchos criticaron su ausencia del país en los momentos difíciles del periodo presidencial que termina. Pero con su actitud pausada y conciliadora,
Noemí Sanín vuelve al ruedo con la fama de tener el mejor de los planes de gobierno.
La trayectoria de Noemí Sanín Posada como empresaria, ministra y diplomática, ha puesto al descubierto a una mujer que se compromete y saca adelante las tareas que asume. Es una mujer de acción, de resultados, alejada de la retórica.
Noemí, tercera en una familia antioqueña de quince hijos, se ha encargado de abrirle camino a la mujer colombiana.
Integrante de una familia de clase media - su padre, Jaime Sanín Echeverri, escritor, periodista, ex rector universitario, vicepresidente de la Academia Colombiana de la Lengua.
Heredó de su madre, doña Noemi Posada, ya fallecida, quien siempre les inculcó a sus hijas la idea de capacitarse para asumir destinos importantes.
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