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Hernándo Gómez Órdez dice que su participación a la Guerra de Corea debe ser reconocida por el Gobierno. Foto: Andrés Martínez / Terra Colombia.
 

Para los veteranos de Corea, la guerra no termina

Actualizado: Octubre 23 de 2009

“¿A qué le tengo tanto miedo?, ¿a la muerte?, no, esto ya estaba en el presupuesto cuando me aventuré a dejar todo y regalarme para la guerra”. Así describe Hernando Gómez Órdez sus sensaciones cuando pisó por primera vez un campo de guerra en Corea, donde estuvo durante más de un año defendiendo la bandera colombiana.

Gómez se enlistó a la edad de 16 años como miembro del Ejército de Colombia en la Guerra de Corea (1950 – 1953). Hoy, a la edad de 75 años, este veterano de guerra aún lucha porque sus derechos se respeten y que el Gobierno reconozca el esfuerzo realizado décadas atrás en tierras del Lejano Oriente.

La lucha no termina

Las expectativas que tenían estos hombres por el reconocimiento que el Gobierno de Colombia les iba a otorgar, se apagaron al ver que los años pasaban y el olvido de sus acciones se tomaba el país.

Un grupo de ex combatientes de la Guerra de Corea creó una asociación que lucha por el bienestar de los veteranos. Es así como en 1958 se fundó la Asamblea Colombiana de Veteranos de Corea, Ascove; una entidad sin ánimo de lucro que pretendía proteger y representar los ideales que se planteaban los veteranos de guerra.

Actualmente Hernando Gómez es el presidente de Ascove y Pedro Vergara, secretario General junto con 700 veteranos, miembros de la Asociación. Los ex combatientes han luchado por hacer valer su misión y recordarle al país esa gesta honorífica que hombres valerosos realizaron en un pasado no muy lejano: “hacer mantener siempre vivo en la memoria colectiva de la Nación y del mundo entero, el recuerdo de la heroica gesta de las tropas colombianas de tierra y mar que lucharon en la Guerra de Corea”, reza su misión.

Estos hombres exigieron al Gobierno un apoyo económico, presentando un Proyecto de Ley que proporcionara a los veteranos, una pensión mínima y estable para vivir.

La iniciativa fue aprobada en el Congreso en 2007, sin embargo, el presidente Álvaro Uribe Vélez se negó a sancionarla, argumentando que con la aprobación de este proyecto se estaría vulnerando la los artículos 13, 48 y 355 de la Constitución Política.

“Añádase a lo dicho que el Proyecto de Ley en referencia carece de generalidad al conceder un beneficio a una persona en concreto, sin que exista justificación: son loables y dignos de reconocimiento los servicios prestados a la Patria por los veteranos de guerra, pero también lo son los de otras asociaciones de similar composición (como la de pensionados), que no están comprendidas en la norma proyectada. Se discrimina entonces, a favor de cierta entidades, vulnerando el artículo 13 de la Constitución”, determinó en el documento de objeción presidencial, José Gregorio Hernández Galindo, jurista y político colombiano.

Pero la lucha no paró allí. Tras una asesoría jurídica, se presentó una modificación al Proyecto de Ley, donde se estipuló que los veteranos de guerra que presentaran estado de indigencia recibirían dos salarios mínimos de subsidio para subsistencia.

Es así como hoy algunos veteranos pasaron por la necesidad de presentarse en estado de indigencia; es decir, demostrar que no tienen ningún ingreso económico, para ser beneficiarios de esta Ley.

Sin embargo, algunos veteranos no pueden gozar de este derecho, ya que muchos reciben algún tipo de pensión o ingreso que les impide verse beneficiarios de este acto legislativo.

Ahora Hernando y Pedro recuerdan las atrocidades de un conflicto ajeno y lejano, sentados en el sillón de su casa, mientras esperan un reconocimiento digno por haber participado en la guerra de Corea, haciendo parte del Ejército colombiano.

Memorias de guerra

La Organización de las Naciones Unidas,(ONU), establecida al finalizar la Segunda Guerra Mundial, pidió a varios países enviar soldados rumbo Corea, para defender los intereses de Corea del Sur contra los ataques que recibía por parte de Corea del Norte. Cerca de 4.500 colombianos participaron en ese conflicto, de los cuales hoy viven cerca de mil héroes.

Año y cinco meses fue el tiempo que Hernando estuvo alejado de su hogar y luchó por una causa en el lejano Oriente. Inicialmente la línea a la cual pertenecía Gómez debía estar presente durante un año, pero durante esos días, los ataques aumentaron y gran parte de soldados colombianos murieron.

Varios soldados que tenían en su mente el pronto regreso a sus hogares debieron aplazar su sueño por cinco meses más. “Ese fue el momento más difícil casi al final de la guerra. Acabaron en muy pocos días con casi un batallón. Quedó destruido y nos tocó quedarnos más tiempo apoyando a los que estaban, mientras en Colombia preparaban un relevo mayor”, comentó Hernando a Terra Colombia.

El miedo

El miedo es una de las compañías más fieles de la guerra según Hernando. Hace parte de la primera etapa que vive un soldado cuando entra en combate, pero que poco a poco se va superando al reconocer que hasta el mínimo detalle deja de ser desconocido.

“Cada una de las experiencias vividas fueron únicas y diferentes”, así lo asegura Pedro Vergara, un hombre que también hizo parte de las filas que combatieron en Corea.

Pedro también era un estudiante de colegio cuando se presentó como voluntario en las filas del Ejército. “La guerra me enseñó a convertirme en alguien responsable. Dejé de ser ese joven por volverme todo un hombre y llegar al país con nuevos ideales de vida”, dice.

La vida en guerra

La alimentación fue uno de los incidentes más impactantes de la época, ya que en muchas ocasiones los soldados debían conformarse con una sola ración diaria, debido a que los carros que suministraban la comida tuvieron complicaciones para llegar hasta los campos donde se concentraban los batallones.

La soledad y ansias de hogar alimentaban el alma de los soldados que deseaban el día en que pudieran volar de regreso a casa y abrazar a sus familias.

Finalmente, el 27 de julio de 1953, la Guerra terminó y los Ejércitos y regresaron al seno de sus patrias. Muchos pensarían que esto fue el final de un capítulo de vida para estas personas, pero muy pocos reconocen que hoy, 59 años después, aún los veteranos que participaron en la guerra, siguen luchando por hacer valer sus derechos y conseguir una pensión que dignifique el ocaso de sus vidas.

Por: Andrea Romero / Terra Colombia

 

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