Las fuerzas militares del país destruyeron las últimas 31 bombas tipo racimo ARC-32, ratificando su compromiso con el Tratado de Oslo que prohíbe la utilización, fabricación, comercialización y almacenamiento de este tipo de armas.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, dijo que estos artefactos eran usados para inutilizar pistas clandestinas dispuestas para actividades de narcotráfico y para atacar campamentos de la guerrilla en medio de la selva.
La destrucción de las últimas bombas tipo racimo, que han causado la muerte o mutilaciones a decenas de miles de personas en todo el mundo, se cumplió en la base aérea de Marandua, ubicada en el departamento del Vichada, al este de Colombia.
"Colombia reafirma su compromiso con los derechos humanos y con los estándares del Derecho Internacional Humanitario", afirmó Padilla durante el acto de destrucción de las bombas.
"A partir de hoy no queda ni una sola bomba de tipo racimo en poder de las Fuerzas Militares de Colombia", agregó el oficial.
El tratado de Oslo lo firmaron en diciembre pasado más de 90 países después de una campaña para eliminar por completo las bombas de racimo.
Este tipo de bombas contiene decenas o centenares de sub municiones que cubren amplias áreas y que pueden explotar años después, suponiendo un peligro letal para los civiles, especialmente para los niños.
Colombia reemplazará las bombas tipo racimo por otras de tipo convencional y de mayor precisión dentro de su propósito de mantener la lucha contra la guerrilla, el narcotráfico y el terrorismo, dijo Padilla.
El oficial explicó que con los nuevos artefactos se buscará más precisión en los ataques y evitar cualquier daño colateral sobre la población civil.
El acto se sumó a los que desde 1999 han venido realizando las Fuerzas Armadas como parte de la Convención de Ottawa para renunciar a su capacidad de producir, almacenar y utilizar minas antipersona.
Colombia destruyó en los últimos años todos los equipos para su fabricación, además de 19.000 minas almacenadas en depósitos militares.
Adicionalmente, las Fuerzas Militares han destruido 32 de los 34 campos utilizados para proteger cuarteles, misión que se espera terminar antes del 2011.
Terra Colombia/EFE