El sol aún no sale en Bogotá y ya 25 personas hacen fila al frente de
la Defensoría del Pueblo a la espera de poder hacer valer sus
derechos a través de denuncias y de solicitudes.
Personas que vienen de diversos pueblos, ciudades, caseríos,
municipios de Colombia que han sido de una u otra manera
afectadas por la violencia o simplemente se le han violado sus
derechos como ciudadano son acompañados simplemente de un
tinto, una aromática; papeles que lo certifican como
desplazados.
Ni el frío de la capital es excusa para denunciar. Los acompaña una
mirada de esperanza sobre la posible respuesta que les puedan dar
en la Defensoría.
Es una muestra de la cantidad de personas que van a diario a dejar
sus quejas ante la entidad. Hay días en que la cifra llega a
100.
El internauta Juan Sebastián Herrera participó de Usted
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