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Temporada de parques naturales

Parques nacionales de EEUU cautelosos ante el turismo del próximo verano

Protegiendo El Gran Cañón

 

Parque Joshua Tree

 

Los parques nacionales del oeste de Estados Unidos, destinos turísticos predilectos para los propios americanos, se preparan con cautela para el verano en momentos que los precios del combustible marcan récord pero la debilidad del dólar atrae más que nunca a extranjeros.

 

"Estamos viendo muchos europeos. Estados Unidos está en oferta", explicó Kevin Kelly, presidente de la división de parques nacionales de la empresa Delaware North, que opera la comercialización de los parques naturales como Yellowstone (Wyoming), Gran Cañón (Arizona) y Yosemite (California).

 

"Nuestro verano se anuncia bastante bueno", afirmó Kelly muy a pesar de que el precio del combustible, que superó en muchas partes de Estados Unidos la barrera de los cuatro dólares el galón (3,78 litros), desmoralice a los estadounidenses a visitar las maravillas naturales, a menudo a varias horas de carretera de las grandes ciudades y aeropuertos.

 

"Lo que hemos notado en el pasado es que cuando el combustible sube, la gente busca algo bueno y a buen precio, y los parques nacionales responden a esta definición", aseveró el operador turístico.

 

"Para nosotros, el número de visitantes y el precio del combustible jamás ha estado relacionado" en nuestras estadísticas, indicó Jeffrey Olson, portavoz del servicio de los parques nacionales: "El punto es saber si esta teoría va a caerse este verano".

 

Los parques nacionales y otros santuarios manejados por el Estado Federal registraron 275,6 millones de visitantes en 2007.

 

El Gran Cañón con 4,4 millones de visitantes, Yosemite con 3,5 y Yellowstone con 3,1, los tres figuran entre los cinco parques más visitados después del Great Smoky Mountains (Tennessee, sur) con 9,3 millones.

 

Y pese a que el precio del combustible se ha multiplicado por cuatro desde el año 2000, los estadounidenses que cuentan con entre dos a tres semanas de vacaciones al año, "se irán de vacaciones de una manera u otra", apostó Rick Hoeninghausen, director de mercadeo y ventas de Yellowstone de Xanterra, una empresa que opera hoteles, restaurantes y zonas de acampar en varios parques.

 

"Creo que las personas están cambiando de comportamiento en sus gastos cotidianos", sostuvo Hoeninghausen, a quien sin embargo no le preocupa el verano en Yellowstone, un parque nacional de 8.900 km2 donde pululan osos, ciervos y lobos: "tradicionalmente, cuando la economía no va muy bien, nosotros nos defendemos bien".

 

Aunque el número de reservaciones por habitaciones o lugares para acampar se ha mantenido en alza en relación a 2007, Kelly reconoció "algunas debilidades en las ventas" de las tiendas administradas por Delaware North.

 

"Nosotros bajamos algunos precios para que las personas puedan seguir comprando recuerditos", dijo.

 

E incluso en el caso en que algunos estadounidenses renuncien a su gran plan viajero del verano, la actividad turística se apronta a un dinamismo sin precedentes debido a la gran afluencia de europeos que están decididos a aprovechar un euro a 1,60 por dólar.

 

"Vengo llegando de una convención de turismo y los operadores europeos me dijeron que sus ventas a Estados Unidos subieron de 60 a 200% en relación al año pasado", aseguró Hoenigshausen.

 

"Escucho historias de personas que quieren venir a Estados Unidos desde hace años y lo están pudiendo hacer ahora" gracias al cambio de moneda, explicó Olson.

 

El portavoz del servicio de los parques nacionales cita como ejemplo la reciente anécdota de un turista alemán: "Vino a Estados Unidos, compró un viejo Cadillac que consume gran cantidad de combustible y recorrió todo el oeste del país. Todo esto muerto de la risa porque en Alemania el precio del combustible ronda los ocho dólares por galón".

 

 

AFP