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Vestigios de historia
La agonía del histórico muelle de Puerto Colombia
Acosado por el salitre y diezmado por la corrosión, el muelle de Puerto Colombia, insignia y testigo del progreso de Colombia como Nación, yace moribundo en la orilla de la playa sin que nadie haya movido un sólo músculo por salvarlo de la postración.
Lo que queda del Muelle de Puerto Colombia
Turistas, pescadores y desocupados, son los únicos personajes que deciden retar la violencia del viento y poner sus vidas en riesgo al caminar encima de él. Las placas del muelle han cedido en varias ocasiones dejando a varias personas heridas en hechos aislados en los últimos dos años.
Las autoridades del balneario de Puerto Colombia han ordenado su cierre debido al peligro que entraña esta estructura, cuyas barandas se han caído y sus bases se han carcomido dejando ver los hierros del interior de las columnas.
Construido por el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros e inaugurado en 1893, fue durante las primeras décadas del siglo XX el más largo muelle del mundo. La zona de atraque mide 180 metros, mientras que su extensión total es de 720 metros.
Este enorme monumento alguna vez recibió los adelantos tecnológicos de principios del siglo pasado, los cuales llegaban en barcos y eran transportados hasta Barranquilla por la línea férrea que sostenía sobre su lomo, convirtiendo a esta ciudad en el principal puerto al norte de Suramérica.
Por él, Barranquilla emergió como ciudad gracias a la euforia de inmigrantes, agentes navieros y comerciantes, que llegaron atraídos por el movimiento de divisas, desplazando a Cartagena y Santa Marta que hasta entonces eran las capitales de la región Caribe.
Hoy en día es un vestigio del pasado que llenó de gloria a Puerto Colombia y a la capital del Atlántico.
Fernando, un niño de 13 años que camina desprevenido por el muelle, dice desconocer la historia de este coloso tendido sobre la playa. Asegura que ya no se usa porque se está cayendo. Como él, muchos adolescentes y adultos no son conscientes de la importancia histórica del muelle.
Ni la Gobernación del Atlántico ni el Ministerio de Cultura se han podido poner de acuerdo en torno a un proyecto con el cual se restaure el muelle. El tiempo pasa y el viento, el salitre y las olas hacen de las suyas en las columnas de este gran motor de la bonanza exportadora del país, frente al cual, tanto los ciudadanos como los dirigentes de las últimas décadas sólo han tenido sentimientos de indiferencia.
Corresponsal en Barranquilla / Jorge Mario Erazo / Terra Colombia
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