Chaski: mensajero inca
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Chaskis Ecuador y Perú en busca de joya de los Andes:
Un modelo de desarrollo
Ichigkat Muja, Reserva Natural del Perú
Los chaskis (mensajeros del imperio Inca) Felipe Varela, de Perú, y Marcelo Vinueza, de Ecuador, emprendieron este fin de semana una caminata en busca de la joya de los Andes, que no se representa en oro o algún otro metal o mineral, sino en un modelo de desarrollo que contrarreste al actual al que consideran "perverso".
Así lo aseguraron a Efe ambos chaskis antes de emprender su viaje hacia Perú desde la provincia ecuatoriana de Cotopaxi, de la que salieron embargados por el idealismo de ayudar a las poblaciones que visiten para emprender en proyectos ecoturísticos y de desarrollo.
A sus 42 años, Varela, que lleva 15 años investigando los caminos incas en Perú, comenzó en mayo pasado la travesía en Colombia, y tras 300 kilómetros de recorrido no solo llegó a Ecuador sino que se encontró con Vinueza, su nuevo compañero de viaje, con el que espera completar los 7.000 kilómetros de recorrido.
Varela destaca el Qhapac Ñan (el gran camino inca), como el sistema vial que sirvió para unir ciudades, pero principalmente para el manejo del espacio geográfico longitudinal y transversalmente.
En el recorrido, los chaskis conversarán con las comunidades sobre los mecanismos para un desarrollo amigable con la naturaleza.
Pilar fundamental de ese diálogo será el complejo turístico ecológico Alándaluz/Cantalapiedra, situado en la provincia ecuatoriana de Manabí, que ha promovido el desarrollo comunitario.
"La idea es compartir nuestra experiencia de cerca de 20 años de propuesta integral holística, que abarca agroecología, bioarquitectura, sistema de reciclaje, manejo de tecnologías limpias, entre otros", dijo Vinueza, propietario de Alándaluz.
Pretenden, además, suscribir convenios de cooperación, para que representantes de las comunidades hagan pasantías en Alándaluz, donde ya se capacitaron a más de 4.500 líderes campesinos, y alrededor del cual se reforestaron miles de hectáreas.
Según Varela, parte de caminata es "mostrar que los pueblos no son pobres, son ricos, pero perdieron su organización ancestral, dejaron de valorar sus patrimonios por querer valorar otros que después los han defraudado".
Para Vinueza, el mejor resultado será "ayudar a que la gente tome conciencia de la maravillosa tierra en la que estamos, del riquísimo patrimonio natural y cultural que tenemos y que sienta orgullo por sus culturas ancestrales".
También, que, "de alguna manera, encuentren un camino de desarrollo más solidario, amoroso con la tierra y más auténtico con sus raíces culturales y que comprendamos que somos pueblos hermanos que tenemos que trabajar juntos en busca de un destino común".
"Que busquemos alternativas a unos modelos de desarrollo europeo-centristas que nos han llevado al desastre: el capitalismo y el modelo neoliberal nos están llevando a una situación de absoluto colapso a nivel planetario y el modelo socialista-estatista es más o menos por el estilo", dijo.
"A lo mejor en el mundo andino hay signos significativos, historias escritas, caminos recorridos de alternativas diferentes a estos modelos depredadores, perversos", agregó Vinueza.
Varela busca un modelo de desarrollo cruzado por la complementariedad y la solidaridad entre personas y la naturaleza.
"Pareciera que en el mundo andino hubiera algunas claves que habrá que descubrir de modelos alternativos que pueden ser mucho más sabios, sostenibles", insistió al asegurar que eso buscan en su viaje por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Argentina y Chile, donde culminará el viaje en diciembre próximo.
En el recorrido, pretenden tender puentes entre los diferentes procesos de investigación, recuperación cultural, de productos nativos y tradiciones de procesamientos de alimentos, entre otros.
Las aventuras y enseñanzas del viaje se plasmarán al final del camino en una guía "creativa, pro positiva" sobre ecoturismo, que destacará los proyectos comunitarios, y en un libro de formato de lujo con aportes varios de gente de los Andes.
Los Chaskis se sentirán "bien pagados" con la hospitalidad que están seguros recibirán en su recorrido, que también marcarán con el sonido que hacen inmensos caracoles al soplarlos y que serán parte de sus mochilas que van "llenas de esperanza", coincidieron.
EFE
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