Claustro turístico
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Tumbas del Hotel Santa Paula

Una reliquia a la par que un reclamo turístico

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La Alhambra, Granada

 

Una de las principales curiosidades del Hotel AC Santa Paula de Granada, fruto de la rehabilitación del convento de Santa Paula del siglo XVI y de la Casa Morisca, del XIV, son las tumbas de las monjas que habitaron el claustro, que aún conserva, una reliquia a la par que un reclamo turístico.

 

Tanto los restos de las casas moriscas que había en este solar, como el claustro y la iglesia del convento que se conservan, declarados monumentos artísticos, pueden ser visitados aunque no se trate de clientes del establecimiento.

 

Las inscripciones de las lápidas constituyen, en algunos casos, "auténticas crónicas necrológicas", que también dejan entrever cómo el sufrimiento y la resignación de las religiosas eran considerados un "pío" comportamiento alabado por la Iglesia, ha explicado a Efe el director del hotel, Francisco Ruiz.

 

Tal es el caso de la lápida que reza: "Aquí yace la monja Sor Filomena de los Dolores Lozada, que falleció el 17 de abril de 1883, a los 64 años de edad, habiendo sufrido vómito de sangre con la mayor paciencia, y en el último día espiró".

 

Las tumbas no se encontraban originalmente en el patio, donde actualmente están, sino en la cripta del convento, un lugar cerrado fuera de la vista de los clientes y visitantes del hotel, y algunas de ellas incluso en los bajos de las galerías del claustro, ha desvelado Ruiz.

 

El director del hotel ha explicado que a raíz de la rehabilitación del edificio, catalogado en su conjunto como patrimonio nacional, la Dirección General de Patrimonio recomendó a las autoridades locales que reubicaran las lápidas en el claustro, actualmente convertido en patio, para que pudieran estar a la vista de clientes y visitantes.

 

De las citas de las lápidas, que datan de entre el siglo XV al XX, llama también la atención del visitante, por su antigüedad, otra fechada en el siglo XVI, con una inscripción en castellano antiguo, que reza: "Aquí yaze la exemplar sierva de Dios Teresa Nicola, que falleció en el 3 de enero de 1776", o la más antigua de todas, en la que se puede leer, con dificultad, "Inés de San Fabián falleció a tres de agosto de 1.643".

 

Las lápidas de las religiosas, sobre el claustro-patio, constituyen, no obstante, tan sólo una de las joyas patrimoniales que alberga este hotel, que aún conserva la antigua Iglesia del Convento así como una antigua Casa Morisca, cuyos bajos han sido reconvertidos hoy en una sofisticada sauna.

 

Según manifestaron en su momento los arquitectos Lorenzo Marqués y Gemma Cornejo, encargados de las obras de rehabilitación, "el pálpito de la historia granadina se siente a cada paso y a cada mirada" del antiguo Convento, desde la Granada burguesa hasta la cristiana de la Reconquista, al transitar por espacios como la sala de reuniones, que en su momento fue capilla y sala del antiguo coro.

 

 

EFE