Balneario de Hitler
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Hitler renace entre las ruinas

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Las ruinas del mastodóntico balneario que Adolfo Hitler mandó construir en la isla de Rügen, a orillas del Báltico, para que la clase obrera pudiera disfrutar de vacaciones en la playa, resucitarán como albergue juvenil y complejo hotelero.

 

El alcalde de Binz, Horst Schaumann, quiere "devolver la vida" al complejo de hormigón de Prora y cuenta con que las grúas comiencen a trabajar en el segundo trimestre del año próximo, una vez que se aprueben los planes urbanísticos, según explicó a Efe.

 

Esta imponente hilera de edificios de casi 5 kilómetros de longitud, conocido popularmente como el "coloso de Rügen", fruto de los delirios megalómanos del Tercer Reich, ha visto fracasar sus planes una y otra vez, "ante la falta de inversores", explicó Schaumann, para quien "los planes se han demorado demasiado tiempo".

 

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la organización nacionalsocialista "Kraft durch Freude", que en español viene a ser "Fuerza a través de la alegría", tuvo que abandonar los sueños de piscinas y teatros al aire libre para 20.000 veraneantes.

 

A partir de 1945 y al quedar en el sector de ocupación soviético y posteriormente en la RDA, el complejo de Prora, concebido para el descanso proletario, una vez más sirvió a otros intereses, esta vez, el de las élites militares.

 

Hace 18 años, con la reunificación nacional, el gobierno alemán buscó desesperadamente inversores que impidieran su progresivo deterioro.

 

No albergarán 30.000 camas, como soñaba Hitler, un plan desproporcionado según los estudios realizados durante los últimos años para el "coloso".

 

Así que se respetará "el plan de 3.000 camas para jóvenes y familias con hijos", explicó el alcalde, siempre y cuando los inversores reciban luz verde de los bancos.

 

De hecho, uno de los propietarios con los que habló Efe, que prefirió no ser citado, teme que la actual situación financiera acabe por demorar los proyectos por falta de financiación y no puedan hacerse realidad antes de 2011.

 

Esto viene a confirmar que Prora no será escenario de hoteles de lujo, como se especuló durante los últimos años.

 

El propio municipio de Rügen, uno de los enclaves turísticos del Este de Alemania, con 5 millones de pernoctaciones al año, es propietario del bloque número cinco, que acogerá un albergue juvenil con 500 camas, cuyas obras ya han comenzado, y "estará en funcionamiento a finales de 2010", asegura el alcalde.

 

Quien tiembla ante los nuevos planes urbanísticos es el Centro de Documentación de Prora, ya que el grupo inversor Inselbogen, de Wuppertal (oeste) ha rescindido su contrato de alquiler.

 

En teoría tendrían que abandonar los 2.000 metros cuadrados que ocupan sus instalaciones, que reciben hasta mil visitantes al día, antes del 1 de enero, explicó a Efe el director Jürgen Rostock.

 

"Los inversores quieren hacer de esto un negocio", explica Rostock, y "se olvidan de que nosotros lo heredamos en un estado ruinoso", añade.

 

El centro de documentación, que ha recibido durante años fondos de la Unión Europea, paga en estos momentos cerca de 800 euros (unos 1.000 dólares) de alquiler al mes, una suma simbólica porque se encargaron de sanear este recinto.

 

Son los únicos que han dado vida al complejo, junto con algunos cafés y restaurantes y un modesto museo.

 

Aunque les han ofrecido una alternativa dentro del mismo complejo, "no disponemos de los medios para una nueva rehabilitación", se lamenta Rostock.

 

Mientras los bloques uno y dos podrían convertirse en 2009 en hoteles -si se cumplen los deseos de los inversores-, el quinto sería el albergue juvenil y "sólo quedaría encontrar inversor para el bloque número cuatro", explicó el alcalde.

 

Schaumann se ha propuesto, como sea, devolver la vida al coloso que, como tantos otros edificios en Alemania, han vivido los designios nazis y comunistas, con sus correspondientes bandazos.

 

 

EFE