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El Santander compra el Banco Popular español al precio simbólico de un euro

7 jun 2017
09h44
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El Santander, una de las principales entidades financieras privadas del mundo, compró hoy por un simbólico euro el 100 % del Banco Popular español, y procederá a una ampliación de capital de 7.000 millones de euros (7.891 millones de dólares) para asegurar la operación, aprobada por la Comisión Europea (CE).

La Junta Única de Resolución (JUR) Europea y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de España decidieron que la venta era de interés público porque protegía a todos los depositantes del Popular y garantizaba la estabilidad financiera.

Este banco privado, muy perjudicado por la pérdida de valor de los activos inmobiliarios durante la crisis, había perdido en bolsa más del 50 % en los últimos días y su liquidez había sufrido un "deterioro significativo", según el Banco Central Europeo (BCE).

Su capitalización apenas llegaba a los 1.335 millones de euros (1.505 millones de dólares), entre rumores constantes sobre su futuro y de una posible intervención europea.

Finalmente, el BCE constató que el Popular era "inviable" por sus propios medios, así que la operación servirá para "garantizar la seguridad de los depositantes" y evitar un perjuicio a las finanzas públicas, según informaron fuentes oficiales y el propio Santander.

Es más, la autoridad monetaria de la Unión Europea (UE) había determinado en las últimas horas de este martes que el Popular "estaba quebrando o en riesgo de quiebra".

La ampliación de capital "cubrirá el capital y las provisiones requeridas para reforzar el balance de Banco Popular", aseguró, por su parte, el Santander, también un banco español.

Sin embargo, los actuales accionistas del Popular (305.152 al terminar marzo pasado) y tenedores de deuda perderán el 100 % de la inversión, en tanto que los titulares de cuentas y de depósitos, por el contrario, no sufrirán merma alguna, sea cual sea el importe de los ahorros.

El Santander se adjudicó la adquisición en una subasta llevada a cabo por las autoridades públicas españolas responsables de las reestructuraciones bancarias.

A su vez, la CE aprobó hoy la operación en línea con las normas comunitarias de recuperación y resolución de entidades bancarias.

Es la primera resolución (intervención y liquidación) de una entidad financiera en Europa sin que fuera necesaria la aportación de capital público desde que se aprobaron las nuevas normas para imponer las pérdidas a accionistas y acreedores y proteger a los depositantes.

Las actuales acciones de Banco Santander tendrán derecho de suscripción preferente en el aumento de capital, explicó esta entidad, que ya cuenta con "compromisos para el aseguramiento por el total del referido importe".

La ampliación será en el plazo de un mes y se dotarán provisiones por 7.900 millones de euros (8.905 millones de dólares), de los que 7.200 millones (8.116 millones de dólares) se destinarán al sector inmobiliario.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, enfatizó que la absorción del Popular dará "certidumbre y estabilidad" al sector financiero español, y negó presiones de ningún tipo para intervenir en el proceso.

También añadió que será buena "para España, para Europa y contribuirá al crecimiento de la economía española".

La entidad resultante será la mayor de España en cuota de mercado en créditos y depósitos, con 17 millones de clientes.

Botín tranquilizó a clientes y empleados del Popular, a los que recordó que el Santander "tiene experiencia en este tipo de operaciones".

Por su parte, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, afirmó que la compra del Popular es una "buena salida para la entidad" y resaltó que se llevaba a cabo "sin la utilización de recursos públicos".

Banco Popular, fundado en 1926 y con presencia en España, Portugal y México, era históricamente una de las entidades más rentables y eficientes del sistema financiero español, la sexta mayor de España, con una gestión caracterizada por la prudencia.

Sin embargo, cambió de estrategia en 2006 con inversiones inmobiliarias, que se hundieron como consecuencia de la crisis económica y financiera que España sufrió desde 2008.

Pese a la recuperación económica española, los bajos tipos de interés y la fuerte exposición al sector inmobiliario seguían perjudicando las cuentas del Popular.

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